Los poderosos generales de Turquía tienen razón para preocuparse. Según encuestas, el domingo los turcos aprobarán la reforma constitucional que quitará poderes al Ejército.
“Me colgaron con los brazos muy abiertos, como a Jesús. Después me aplicaron choques eléctricos en los genitales, los dedos de los pies y los oídos.” La detención de Celalettin Can tuvo lugar 1981, cuando los generales detentaban el poder en Turquía. Can, opositor a la dictadura, continúa su relato: “Después de los choques eléctricos me ataron una bolsa con piedras a los pies, así que pesaba mucho más que mis 75 kilos de entonces. Pensé que las manos se me desprenderían del cuerpo. Quería morirme”.
Alivio
Un Ejército que, en el último medio siglo, perpetró tres golpes de Estado y causó miles de víctimas.
Los generales turcos dieron el golpe de Estado el 12 de septiembre de 1980 para poner fin a los enfrentamientos entre militantes de izquierda y de derecha. Al comienzo, muchos turcos respiraron con alivio cuando los militares tomaron el poder. Pero la sensación de desahogo fue rápidamente sustituida por el miedo, porque decenas de miles de personas fueron detenidas y torturadas y varios miles fueron ejecutadas.
Este septiembre del 2010, Can organiza una manifestación en una esquina de Estambul, cercana al Bósforo. Alrededor de cincuenta personas, entre hombres y mujeres, se saludan y dan la mano. Todos son víctimas del golpe de Estado de 1980. Algunos de ellos estuvieron presos, otros perdieron a su esposa, su marido o un hijo.
Los manifestantes están ante un cuartel donde van y vienen soldados armados. Agentes policiales contemplan la situación y Can toma el megáfono: ”Amigos, acérquense un poco más,” y los asistentes se aproximan. “Allí se planificó el golpe de Estado, y por eso nos manifestamos aquí. Queremos que los generales sean castigados, porque yo estuve preso 19 años y ellos aún caminan en libertad.”
¿Llevarlos ante el juez?
En realidad, hay grandes posibilidades de que los generales sean procesados ya que el actual gobierno quiere despojar a los militares de la inmunidad. Con la reforma constitucional, los gobernantes actuales, de orientación islámica, quieren posibilitar el proceso de los generales y disminuir el poder de los militares.
Esta tarea no es fácil, ya que el poder castrense se arrastra desde hace mucho tiempo y los generales actúan cuando ven amenazado el carácter secular de la República Turca, algo que sucedió tres veces en el último medio siglo.
En caso de que el próximo domingo la población turca apruebe la reforma constitucional, se habrá dado un paso hacia el proceso de los generales golpistas. Sin embargo, no es absolutamente seguro que comparezcan ante la justicia. Es muy probable que sus delitos hayan prescrito y, además, deberían adaptarse otras leyes. Entre tanto, el líder del último golpe militar ya ha declarado que prefiere poner fin a su vida antes que ser juzgado.
Limpieza a Fondo
En las calles, la población asegura que el domingo votará a favor de la reforma. Un hombre de barba afirma: ”Votamos SÍ porque los militares son nuestros enemigos.” Una mujer de vestido floreado se declara “partidaria de una gran limpieza," y agrega: "si los ex generales son castigados, los nuevos se lo pensarán dos veces antes de dar un golpe de Estado.”
Según las encuestas ganará el SÍ, pero igualmente hay mucha resistencia. Muchos votantes temen que, con el paso del tiempo, el Gobierno introduzca la ley islámica, la Sharia. La opinión es que un Ejército fuerte podría impedirlo. Un estudiante dijo: “Votaré NO, de otro modo nos distanciaremos de Occidente deslizándonos hacia Oriente. Y eso no es bueno, si queremos ser un país civilizado.”
Celalettin Can tampoco quiere la Sharia en su país y si eso sucede también luchará contra ella. Porque lo injusto siempre es injusto, provenga de los generales o de los religiosos ortodoxos. “ Tengo la esperanza de que Turquía sea un país mejor. Si no es así intentaré hacer lo que crea conveniente, hasta mi último aliento,” aseveró Can.


















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