El maíz ha sido durante miles de años, la base de la alimentación en México. Ahora los agricultores temen que cientos de variedades locales se pierdan ante la llegada de un huésped invasivo: el maíz genéticamente modificado.
La variedad genéticamente manipulada puede a mediano o largo plazo erradicar las variedades nativas. México tiene en la actualidad el reservorio genético de maíz más rico del planeta, y la tortilla de maíz ha sido desde tiempos inmemorables un elemento básico en la dieta mexicana.
Aunque el cultivo de maíz transgénico esté prohibido en México, sí se importa a veces esta semilla desde Estados Unidos. Los especialistas que han detectado la variedad transgénica en Oaxaca, aseguran que, contrario a su supuesta esterilidad, ésta sí puede brotar, ser polinizada y extenderse por el país.
Hasta el momento, los efectos han sido mínimos, pero los activistas que se oponen a los transgénicos están en alerta máxima: el Gobierno mexicano ha otorgado concesiones a empresas biotecnológicas, como lo norteamericana Monsanto, para cultivar maíz transgénico en forma experimental y sin fines comerciales.
Grupos ambientalistas como Greenpeace temen que la explotación comercial del maíz transgénico en México no se haga esperar, con consecuencias nefastas para el medioambiente.





















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