El tsunami del 26 de diciembre de 2004 se cobró la vida de 230.000 personas. La enorme ola generada por el maremoto inundó las costas de doce países.
Prácticamente la mitad de los muertos se registraron en Aceh, en el extremo noroccidental de la isla indonesia de Sumatra.
De todas las trágicas historias de muertos y heridos durante la catástrofe, hay una que se destaca por lo siniestro de su carácter. En la prisión de la capital , Banda Aceh, se encontraban centenares de personas tras las rejas cuando se produjo el maremoto. Muchos de ellos eran guerrilleros del Movimiento de Liberación de Aceh (GAM).
Cuando la enorme masa de agua invadió las costas, los guardias emprendieron la huida en pánico, olvidándose de liberar a los prisioneros. De más está decir cuáles fueron las consecuencias, y cuán desgarradoras las escenas de esta tragedia.
La historia de la prisión en Banda Aceh no es única: de los 3.000 detenidos en las 20 prisiones de la provincia, sólo unos pocos centenares lograron sobrevivir. La gran mayoría estaba atrapada en una trampa mortal.
Hoy día, en el lugar donde estaba la prisión, se ha construido un mercado. Nuestra corresponsal Fediya Andina visitó la zona de la catástrofe con Oki Tiba, cuyo padre era uno de los líderes del GAM que murió ahogado en prisión

























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