Probablemente, el príncipe heredero holandés no pudo elegir una esposa mejor que la argentina Máxima Zorreguieta, quien cumple diez años de vida en Holanda.
Diez años es tiempo suficiente para poder recomendar a la prometida del príncipe británico William, seguir siendo fiel a sí misma, y asegurarle que, como princesa, le aguarda un empleo estupendo.
Máxima como joven fiestera
Las primeras imágenes de Máxima que llegaron a Holanda, en septiembre de 1999, eran grabaciones de vídeo de una fiesta en una playa argentina. Una joven que bailaba, bebía y reía en compañía de algunos apuestos latinoamericanos. Guillermo Alejandro conoció a Máxima también en una fiesta en 1999. Cámara en mano, Máxima se dirigió al Príncipe, cogiéndolo por sorpresa.“¿Pero qué hace? ¿Quién demonios es ésa?”se preguntó el Príncipe, quien más tarde reconoció que “fue un amor a tercera vista”.
Máxima como ejemplo de integración
En un país en el que la inmigración es una prioridad en la agenda política, Máxima ha hecho un gran esfuerzo para servir como ejemplo de integración. Desde su presentación al pueblo holandés, el 30 de marzo del 2001 en directo por televisión, ya hablaba un holandés bastante correcto, con un encantador acento español. Meses de lecciones y consultores la han puesto al día en todos los aspectos de la ciudadanía holandesa. En septiembre del 2001, completó su curso de integración con un recorrido de presentación en las doce provincias y las cuatro ciudades principales del país.
Máxima como hija
Máxima es hija de Jorge Zorreguieta, quien se desempeño como subsecretario de Agricultura durante el período de las juntas militares en Argentina, entre 1976 y 1981, en el que desaparecieron miles de opositores al régimen. Wim Kok, entonces Primer Ministro holandés, solicitó inmediatamente realizar una investigación sobre el papel desempeñado por Zorreguieta en aquella época. La conclusión de la misma rezaba que si bien probablemente el padre de Máxima estuvo enterado de todo, era prácticamente imposible demostrar una participación directa y personal en la violación de los derechos humanos de los desaparecidos. A principios del 2001, Guillermo Alejandro hizo referencia a una carta aparecida en un periódico argentino en la que se expone un punto de vista diferente sobre la Junta. Un desagradable desliz, ya que la citada carta provenía del mismísimo líder de las Juntas, Jorge Videla. Máxima arregló el entuerto con una declaración pública: “Fue un comentario algo tonto”.
Máxima como prometida
Una tarde en la que habían estado patinando, tal como lo exige la tradición, Guillermo Alejandro se puso de rodillas ante Máxima, y le propuso matrimonio. Máxima comentó más tarde: “Yo tenía mucho frío, pero le di un sí rotundo.” Durante la ceremonia, celebrada el 02-02-02 en Ámsterdam, Máxima lució todo su explendor con un vestido de novia de Valentino. Su padre no pudo asistir a la boda, pero Máxima nos proporcionó otro momento memorable su historia holandesa, cuando se le saltaron las lágrimas al escuchar la interpretación de ‘Adios Nonino’, del bandoneonista holandés Carel Kraayenhof, en la Nieuwe Kerk.
Máxima y su labor social
Junto a su carrera como princesa, Máxima ha desarrollado otra como benefactora social,
Máxima como modelo
En diez años, Máxima se ha convertido en un ejemplo en el campo de la moda. Si bien inicialmente vestía trajes de cuello alto y vestidos al estilo de la reina Beatriz, más tarde empezó a preferir estilos exhuberantes y tacones altos. Máxima va a menudo de compras a Italia y Francia y muestra preferencia por productos de Valentino, Graciela Naum y Jan Taminiau. El vestido más llamativo lo lució el año pasado en la presentación de los Premios Edison: un traje de cuero negro, botas negras altas y el pelo suelto con unos pendientes grandes. Pese a que el público dio una cálida bienvenida a la princesa de la moda, los comentaristas opinaron que su atuendo era “adecuado para una estrella del rock, no para una princesa.”
Máxima como madre
La esposa del futuro Rey debe asegurarse de tener descendencia que pueda heredar el trono. Máxima se ha dedicado con entusiasmo a esta tarea, y entre tanto son tres las hijas que corretean por su finca de Wassenar: Amalia (2003), Alexia (2005) y Ariane (2007). Máxima es admirada porque inculca a las princesas valores como la solidaridad y la paz. De esta manera, Amalia tuvo que vaciar su alcancía para ayudar a las víctimas del terremoto en Haití. Por su parte, Máxima colabora activamente con el colegio de Amalia.
Máxima como futura reina
Se dice que, en los próximos años, la reina Beatriz se irá distanciando poco a poco del trono. En tal caso, Máxima será la Reina de Holanda, pero, cabe destacar, adquirirá una función diferente a la que tiene su suegra, quien es jefe de Estado, mientras que Máxima solamente Reina consorte, por lo que su papel será limitado. En la política holandesa, cada vez son más quienes abogan por la reducción de la monarquía a un papel simbólico y ceremonial. Actualmente, la Reina forma parte del sistema gubernamental y desempeña una función en la formación de un nuevo Gobierno.
Máxima como argentina
A pesar de que, al cumplir sus 30 años, Máxima decidió adquirir la nacionalidad holandesa, sigue siendo argentina de pura cepa y, pese a la oposición del Partido para la Libertad, de Geert Wilders, quien rechaza la doble nacionalidad, conserva su pasaporte argentino ya que, conforme a la legislación de su patria natal, no es posible renunciar a la nacionalidad del país austral. En consecuencia, en el futuro, Holanda tendrá una reina argentina, a quien le gusta Mercedes Sosa, es católica, apostólica y romana en una monarquía protestante holandesa, y habla español con sus hijas.
Máxima y las tradiciones holandesas
Máxima se ha acostumbrado al folklore holandés tradicional en la celebración del Natalicio de la Reina. No obstante, otro incidente sí la logró desconcertar. En un discurso que pronunció en el 2007 sobre la búsqueda de la identidad holandesa, dijo literalmente: “Holanda es una galleta para con el café. Sin embargo, no he encontrado la identidad holandesa”. Sus palabras provocaron una tormenta de crítica de holandeses que creen en una identidad nacional, entre los que se cuentan los partidos CDA, VVD Y PVV. Durante el mismo discurso, Máxima había afirmado: “Si les sirve de algún consuelo, puedo decir con orgullo que la identidad argentina tampoco existe.”
























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