¿Integrará el centro de Ámsterdam la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad? El Domingo la UNESCO tomará la decisión. Los habitantes de Ámsterdam tienen sentimientos encontrados al respecto.¿Se transformará su ciudad en un ‘museo viviente’?
Ámsterdam intenta desde 2006 lograr el reconocimiento de patrimonio cultural para el corazón de la ciudad, que data del siglo XVII. Entre otras cosas porque los lugares que integran la lista pueden optar a una ayuda económica de UNESCO para mantenimiento y restauración. Además, los lugares que conforman la lista son apetecidos por los turistas.
Esto lo sabe muy bien la ciudad belga de Brujas. Ese lugar se encuentra desde hace diez años en la lista de la UNESCO. Según el alcalde Patrick Moenaerts, se trata del premio a la labor de años dedicada al acervo cultural. “Para una ciudad turística - porque el turismo es bueno para la economía- es importante tener una tarjeta de visita como ésta.”
Sin embargo, Moenaerts no se ciega ante los inconvenientes. Brujas es una ciudad en la que también se vive y se trabaja. No le gusta el término “museo viviente”. “Una ciudad debe vivir, debe desarrollarse. Existe una eterna contradicción entre la vida del Siglo XXI y el respeto al patrimonio.” De todas formas, el alcalde considera que las ventajas de ser una ciudad “Patrimonio Cultural de la Humanidad” son mayores que las desventajas.
Temor por museo viviente
Muchos amsterdameses no comparten ese optimismo. Para el publicista y preocupado ciudadano Rogier van Kralingen, Brujas no es la dirección en la que debe ir la ciudad. “Ámsterdam es una ciudad que se visita no solamente por determinadas características del pasado, sin por la atmósfera de libertad que se respira aquí. El carácter liberal y abierto de la ciudad.”
Van Kralingen teme que la gran cantidad de regulaciones de la UNESCO hacen de la ciudad un museo viviente: “Si quieres tener una buena ciudad para los habitantes y contar con un desarrollo comercial internacional, debes lograr un buen balance entre el turismo, la recreación y la libertad para los amsterdameses para vivir su vida. Según Van Kralingen, actualmente el balance es bueno, ahora y para el futuro. El titulo de patrimonio cultural solamente puede afectar negativamente esta proporción.

























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