El New York Times califica de geniales las dos novelas del escritor alemán Hans Keilson, hijo de judíos que, en 1936, se refugiaron en Holanda.
Keilson, quien ya ha cumplido los 100 años de edad, se manifiesta complacido con la renovada atención que reciben sus libros, cuya publicación, a su juicio, no ha sido en vano.
Algunos libros, muchos de los cuales llevan su nombre en la cubierta, se deshacen de viejos sobre la mesa del escritor Hans Keilson. Algunos de ellos se imprimieron hace ya 50 ó 60 años. Para conmemorar su centésimo cumpleaños, dos de sus títulos volvieron a publicarse en su versión original en alemán. "Un bonito idioma, sin duda, pero depende de quien lo hable y de lo que se diga," comenta Keilson.
Adelantado a su tiempo
Hans Keilson tenía cerca de 50 años cuando, en 1959, se publicó en su país natal ‘La muerte del adversario’. Para ese entonces, Alemania aún no estaba suficientemente preparada para su análisis literario, como él mismo constata. Pero ahora, sí lo está.
"Poco a poco empecé a tener la convicción de que me había adelantado a mi tiempo; que veía un problema y lo describía y analizaba, cuando Alemania todavía no estaba madura para ello," comenta Keilson. En el 2008, el prestigioso diario alemán Die Welt le concedió un premio literario, hecho que constituyó el comienzo de una "nueva fama".
Uno de los mejores escritores del mundo
Por su parte, el periódico estadounidense The New York Times publicó una entusiasta reseña sobre su libro ‘Comedia en clave menor’, en el que también se refería a ‘La muerte del adversario’, publicada en 1962. Estos dos trabajos fueron calificados como obras maestras y su autor como un genio. Según el periódico, "todos deberían reconocer a Hans Keilson como uno los mejores escritores del mundo". La Editorial Minúscula fue la encargada de publicar "La muerte del adversario", traducida al español por Carles Andreu.
“¿Keilson un genio?, no hace daño, ¿eh?,” responde Keilson algo lacónico, pues él mismo no se reconoce bajo esa descripción. A su juicio, ése es el estilo norteamericano para tratar a la gente que valora.
El enemigo
Hans Keilson trabajó durante años como psicoanalista en Bussum, cerca de Ámsterdam. El escritor es toda una autoridad en el terreno de los traumas sufridos por niños judíos que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Él mismo tuvo que exiliarse a Holanda en 1936, ya que su condición de judío no le permitía trabajar como médico en su país natal.
El término "enemigo" ocupa un papel central en su novela ‘La muerte del adversario’, cuyo protagonista profundiza en la motivación de un político que busca la aniquilación de un grupo de gente y llega a estar tan poseído por su enemigo, que se convierte en una persona ajena para sus amigos.
La comparación con Hitler y los judíos salta a la vista. "Puede suceder en cualquier lugar, no es mi intención plantear un problema específico judío en el libro. Más tarde me quedó claro que ello sería el comienzo de la autodestrucción. Esos grandes sentimientos de odio que uno puede tener contra su enemigo, contra otra gente, son una proyección de algo que uno no desea saber sobre sí mismo, porque cualquiera puede ser un desalmado," explica Keilson.
Elocuencia
El centenario escritor Hans Keilson parece frágil y sus movimientos son lentos, sin embargo, su mente se muestra lúcida. Keilson llega a la conclusión de que sus viejas" novelas no son de ese tiempo. "Eso me alegra," comenta, "poseen una nueva elocuencia que no tenían antes, también en EEUU, país con una población y un pasado diferentes. Me parece muy bien que un escritor norteamericano haya descubierto mi obra por casualidad y que una editorial lo haya publicado. Eso demuestra que no ha sido un trabajo en balde.”
Después de ‘La muerte del adversario', el autor alemán no ha vuelto a escribir literatura.
























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