Siete reporteros de Radio Nederland Wereldomroep viajaron a los rincones más remotos del mundo, en búsqueda de pequeños empresarios que se benefician de la microfinanza. A partir del 25 de enero, los vídeos se podrán ver en esta página web. A continuación, cómo se hizo el vídeo de Surinam: el arrocero.
Tjikoeri Rudradew, arrocero de 23 años de Nickerie, Surinam, recibió el año pasado por primera vez un microcrédito. Hasta aquel momento dependía de los comerciantes de arroz, y ello significada altas tasas de interés, rígidas condiciones de pago y la obligatoria venta del arroz a esos comerciantes. Gracias a las microfinanzas, este joven arrocero es un poco más independiente. Es el primer paso hacia un mejor futuro.
En Surinam el microcrédito todavía no está muy desarrollado. Desde 2006 hay una fundación para microfinanzas que trabaja a una escala muy reducida. En los primeros años, 38 campesinos recibieron un préstamo. En 2009 fueron 194. No son grandes cifras, pero para los agricultores en cuestión es de vital importancia.
Tjikoeri Rudradew es un hombre de pocas palabras. Aún cuando la cámara todavía no está en marcha y hablamos un poco para conocernos mejor, no dice mucho. Pero aún así queda claro que Rudradew es un joven hombre que hace cuatro años asumió más o menos obligado el trabajo de su padre, porque éste estaba enfermo. Hubiera preferido concluir la carrera militar, pero se sentía moralmente obligado a asumir el trabajo de su progenitor. No queda muy claro si su padre se ha endeudado.
Palmares
Para el reportaje nos adentramos en los arrozales. Magníficos campos verdes, rodeados de palmas y viviendas sobre pilotes. Aparentemente, el arrocero Rudradow logrará una buena cosecha, en parte gracias a un microcrédito de 2000 dólares surinameses (515 euros) que le permitió comprar fertilizantes e insecticidas.
Esto no significa que el arroz le aporte grandes ganancias. Formando cártel, los potenciales compradores mantienen bajos los precios de costo, mientras que el abono, que es importando, es oneroso. La cosecha rendirá lo suficiente como para pagar el microcrédito, lo que implica que Rudradew muy probablemente tenga que solicitar un nuevo préstamo para la próxima siembra. Esta situación podría prolongarse por años si el pago que recibe por su arroz no aumenta, y si el precio del abono no baja.
A flote
La historia me causa sentimientos encontrados. Campesinos arroceros como Rudraduw pueden a duras penas mantenerse a flote con los microcréditos. Sin embargo, les es imposible enfrentar a los poderosos cárteles de los compradores.
Para arroceros como Rudradew, no hay otra opción que volver a solicitar un préstamo. La microfinanza será un primer paso, pero se necesitará sin duda algo más para romper este círculo vicioso de dependencia




















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