A solo dos semanas de las elecciones legislativas en Holanda, la campaña electoral va a plena marcha. Como dicta la tradición, voluntarios se volcarían a las calles pegando carteles y folletos de su partido en cualquier superficie disponible, especialmente si esa superficie ya está cubierta por pósteres de partidos rivales.
Pero estas incursiones furtivas de la mano de un tarro de pegamento ya no se permiten en algunas partes de Holanda. En lugar de hacer la vista gorda a este tipo de, a veces ilegales, actividades, las autoridades municipales insisten en que se utilicen las vallas publicitarias destinadas a la campaña electoral. Los partidos políticos se limitan en este caso a proveer una versión digitalizada de sus pósteres, los que son colocados uno al lado del otro en la valla oficial, eliminando así el caos del sistema tradicional.
Sin embargo, muchos voluntarios y fieles seguidores de un determinado partido, sienten que sus voces están siendo silenciadas. Sostienen que colgar carteles es un derecho, y que así la campaña es más animada y colorida.


















Ojala que los candidatos que se presentan para esta justa electoral puedan
aportar criterios buenos pára que Holanda siga siendo un pais con una Democracia que es ejemplo para muchos paises.
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