Siete reporteros de Radio Nederland recorrieron el mundo en busca de pequeños empresarios que se favorecieron con el microcrédito. A partir del 25 de enero se podrán ver los retratos en este archivo de Internet. Aquí les ofrecemos un breve anticipo... 'Holanda: Empresa de alquiler de Sólex, la bicicleta de motor'.
El microfinanciamiento está destinado a los grupos más carenciados, generalmente mujeres en países en desarrollo, para ayudarles a levantar una empresa. Eso es lo que yo pensaba, pero descubrí que no siempre es así. Porque también en Holanda se proporciona microcrédito, quizá no para sacar a alguna persona de la pobreza pero sí para ayudarle a construir una existencia independiente.
El Sr. Arnold Hoek, de 57 años, suena entusiasmado y motivado por teléfono. Una breve pregunta induce pronto una respuesta de varios minutos, tan complacido está por su nueva empresa de alquiler de velomotores Sólex en Markelo, provincia de Twente, que logró comenzar en abril del 2009 gracias a un microcrédito. Con gusto participa en este reportaje, para demostrar lo que ha significado el microfinanciamiento para su vida. Y, como corresponde a un hombre de negocios como él, también ve una oportunidad de publicidad gratuita para su empresa.
Hacemos una cita para un jueves por la mañana, cuando un grupo de jóvenes muchachas alquiló velomotores para una fiesta de despedida de soltera. No hay duda que esto puede reportarnos bonitas imágenes. Arnold es, por su parte, un hombre entusiasta y conversador. Cuando empieza a hablar de su empresa se le ilumina el rostro con una sonrisa.
Sueño de juventud
Durante años tuvo que depender de un subsidio por incapacidad laboral y algunos ingresos adicionales que obtenía dando clases de pintura. Ahora, sin embargo, gracias al microcrédito, puede hacer lo que siempre ha deseado: trabajar con personas, en combinación con su sueño de juventud: la Sólex, la bicicleta negra de los años sesenta con un pequeño motor sobre la rueda delantera.
Lamentablemente, hoy el tiempo no nos acompaña. El sol brilló al comienzo de esta mañana pero de vez en cuando caen aguaceros. Un tiempo típicamente holandés. Pero, por suerte, no arruina la diversión. Las jóvenes saludan alegres a la cámara y aceleran la marcha. Arnold disfruta, visiblemente. Pero, en el entusiasmo por contarnos historias a mí y a las muchachas, y las actividades de grabación de vídeo, resulta que se ha olvidado de llenar el tanque de una de las bicicletas. Al final del recorrido tiene que subirse a una Sólex para rescatar a una de las ciclistas y remolcarla de regreso a Markelo. Pero esto también nos proporcionó bonitas imágenes.
Entusiasmo
Ante tanto entusiasmo casi se olvidaría uno que para Arnold Hoek se trata de un asunto serio. Sin microcrédito estaría en casa, inactivo y quizá dependiendo por el resto de su vida del subsidio estatal. Porque después de su divorcio, su situación financiera se resintió y no posee una vivienda que pueda ofrecer como fianza para un crédito. Además, a los 57 años, tiene pocas posibilidades en el mercado laboral.
Quizá no sea esto lo que contempla la princesa Máxima como asesora de la ONU sobre microfinanciamiento: una posibilidad para que los más pobres puedan construir su existencia. Quizá sólo por el hecho de que, en este caso, se trata de la no despreciable cantidad de 20.000 euros. Pero para Arnold Hoek, como para las personas en los países en desarrollo, el microcrédito es una oportunidad para un futuro mejor.





















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