La granjera de gallinas Hanneke Konosu vive en el campo de Japón a 90 kilómetros de la central nuclear de Fukushima. El terremoto del 11 de marzo de 2011 yel aumento de la radiactividad ha trastornado su vida y la de su entorno.
Hanneke vive en Japón desde hace 37 años. Debido a que ella misma reparte los huevos de su granja a los clientes, escucha muchas historias sobre los problemas que los afectan. Hanneke: “No solo en la costa sino también aquí la gente tiene que luchar para sobrevivir.”
A primera vista los daños en la zona parecen ser limitados. Hanneke: “Muchos de los daños no son visibles pero una gran cantidad de viviendas ya no son habitables. Además muchas empresas han debido cerrar por carencia de electricidad y materiales.” Muchas personas están sin trabajo. Y también los campesinos están inseguros sobre su futuro.
Hanneke y su marido no tienen suficiente maíz para sus gallinas. Por suerte tenemos una granja biológica. No nos afectan demasiado las fallas de electricidad. Pero muchas granjas de gallinas de otro tipo de animales han debido cerrar. No pueden continuar sin electricidad.”

























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