Veinte herreros holandeses se dieron cita el sábado en un pequeño pueblo de la provincia de Gelderland para transformar metales hirvientes en rosas. Las flores de acero están destinadas a un monumento recordatorio de las víctimas que este verano perecieron a consecuencia de atentados en Noruega. El nacionalista de ultra derecha Anders Breivik asesinó a 69 jóvenes durante lo que llamó una “cruzada contra inmigrantes”.
Herreros noruegos hicieron un llamado sus colegas en todo el mundo para colaborar con el monumento que estará compuesto en su mayoría por rosas. La rosa en Noruega se ha transformado en el símbolo de la protesta contra la violencia. El monumento será inaugurado el 22 de julio de 2012, precisamente un año después de cometida la masacre.
























Enviar nuevo comentario