“Si uno se queda mirando la microfinanciación desde el idealismo, nunca funcionará”, afirma el director de una sociedad de inversión. “No se puede mirar a los pobres como si fueran un producto rentable”, responde el docente de Microfinanzas.
Durante un debate en Radio Nederland, ambos expertos defienden posiciones diametralmente opuestas. La cuestión es si la microfinanciación no se estará convirtiendo en un gran negocio.
El inversor Marc Wesseling opina que la microfinanciación en su forma actual nunca llegará a convertirse en un gran negocio. “Si las organizaciones comerciales no pueden obtener beneficios con los micro créditos, nunca se harán grandes inversiones en este campo. Hay que animar a las empresas para que inviertan. Negocios son negocios. El desarrollo de una zona determinada no es el principal objetivo de un hombre de negocios.
El docente de microfinanciación Klaas Molenaar mira a Wesseling dando a entender que no está de acuerdo. “Las empresas no tienen que mirar única y exclusivamente los posibles beneficios. Las instituciones comerciales también tienen una responsabilidad social”, afirma Klaas Molenaar, quien además opina que el desarrollo y los negocios no tienen por qué ir separados. “No tiene que ser o una cosa o la otra, sino que ambas pueden combinarse, siempre que exista un equilibrio. Si el objetivo contempla el beneficio, las organizaciones de préstamo también tendrán que recibir algo a cambio de su inversión”.
Negocios justos
Faisel Rahma, fundador de una organización londinense dedicada al micro crédito argumenta que “la microfinanciación puede tener éxito si se encuentra un punto de equilibrio entre lo comercial, el desarrollo duradero y los negocios justos. Tenemos que volver a centrarnos en la gente a la que atañe”.
Solución para todo
La influencia del microcrédito se está sobrevalorando en estos momentos, dice Faisel Rahman. “Parece que este tipo de préstamos tienen que solucionarlo todo, desde los problemas relacionados con el SIDA hasta la falta de empleo”. Molenaar añade: “pensamos que con ello podemos solucionar la crisis económica en Europa y que mientras tanto la microfinanciación tan sólo tiene el objetivo de facilitar a los pobres el acceso a los servicios financieros”.
“La microfinanciación parece formidable”, dice Wesseling. “Las empresas quieren demostrar que están ocupadas en ello”. Sin embargo, según Wesseling, el sector atrae a inversores equivocados. “En África veo organizaciones que se denominan a sí mismas como financiadoras de microcréditos cuando lo que hacen es facilitar prestamos para consumo a los funcionarios. Esos préstamos se dedican principalmente a la adquisición de productos caros. En estos casos, el término microfinanciación no es precisamente el adecuado”.
“Si uno se queda mirando la microfinanciación desde el idealismo, nunca funcionará”, afirma el director de una sociedad de inversión. “No se puede mirar a los pobres como si fueran un producto rentable”, responde el docente de Microfinanzas.
Durante un debate en Radio Nederland, ambos expertos defienden posiciones diametralmente opuestas. La cuestión es si la microfinanciación no se estará convirtiendo en un gran negocio.
El inversor Marc Wesseling opina que la microfinanciación en su forma actual nunca llegará a convertirse en un gran negocio. “Si las organizaciones comerciales no pueden obtener beneficios con los micro créditos, nunca se harán grandes inversiones en este campo. Hay que animar a las empresas para que inviertan. Negocios son negocios. El desarrollo de una zona determinada no es el principal objetivo de un hombre de negocios.
El docente de microfinanciación Klaas Molenaar mira a Wesseling dando a entender que no está de acuerdo. “Las empresas no tienen que mirar única y exclusivamente los posibles beneficios. Las instituciones comerciales también tienen una responsabilidad social”, afirma Klaas Molenaar, quien además opina que el desarrollo y los negocios no tienen por qué ir separados. “No tiene que ser o una cosa o la otra, sino que ambas pueden combinarse, siempre que exista un equilibrio. Si el objetivo contempla el beneficio, las organizaciones de préstamo también tendrán que recibir algo a cambio de su inversión”.
Negocios justos
Faisel Rahma, fundador de una organización londinense dedicada al micro crédito argumenta que “la microfinanciación puede tener éxito si se encuentra un punto de equilibrio entre lo comercial, el desarrollo duradero y los negocios justos. Tenemos que volver a centrarnos en la gente a la que atañe”.
Solución para todo
La influencia del microcrédito se está sobrevalorando en estos momentos, dice Faisel Rahman. “Parece que este tipo de préstamos tienen que solucionarlo todo, desde los problemas relacionados con el SIDA hasta la falta de empleo”. Molenaar añade: “pensamos que con ello podemos solucionar la crisis económica en Europa y que mientras tanto la microfinanciación tan sólo tiene el objetivo de facilitar a los pobres el acceso a los servicios financieros”.
“La microfinanciación parece formidable”, dice Wesseling. “Las empresas quieren demostrar que están ocupadas en ello”. Sin embargo, según Wesseling, el sector atrae a inversores equivocados. “En África veo organizaciones que se denominan a sí mismas como financiadoras de microcréditos cuando lo que hacen es facilitar prestamos para consumo a los funcionarios. Esos préstamos se dedican principalmente a la adquisición de productos caros. En estos casos, el término microfinanciación no es precisamente el adecuado”.
[media:images]Faisel Rahman lo añade. “También la gente que tiene un puesto de trabajo puede estar excluida de servicios financieros. Si se les concede un préstamo, también se trataría de una forma de microfinanciación”.
Ostentosos automóviles
Volviendo a la cuestión de si el idealismo ha dado paso a los grandes negocios, la moderadora del programa, Vanessa Mock, recuerda la existencia de empresarios que empezaron desde abajo y gracias a un microcrédito, son ahora casi millonarios Ver vídeo: Microcrédito, primera etapa hacia la prosperidad u organizaciones de microcrédito que parecen invertir su dinero para aparentar. En un vídeo de Radio Nederland realizado anteriormente pueden verse coches lujosos como un mercedes Mercedes ante la puerta de una organización de microcréditos en Ghana. Ver vídeo: Microcrédito da un empujoncito a Comfort.
Faisel Rahman se echa a reír ante la pregunta de qué automóvil conduce. “Yo no conduzco ningún auto, voy en bicicleta”, contesta.
Debate RNW sobre microcréditos
Tres expertos en microfinanciación debaten en Radio Nederland Wereldomroep
- Marc Wesseling, fundador de Mango Capital en Haarlem, inversor en empresas de inversión bursátil en África y Oriente Medio.
- Faisel Rahman, fundador de Fair Finance que concede servicios financieros en Londres Este
- Klaas Molenaar, docente de Microfinanciación en el Instituto InHolland y presidente de la Red Europea de Microfinanza.





















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