La deforestación en la isla indonesia de Sumatra ocasiona una enorme cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. Se trata de árboles que crecieron sobre una capa de turba. En la víspera de la conferencia sobre el clima en Copenhague en diciembre, Greenpeace llevó a cabo una protesta.
Activistas se encadenaron a las máquinas. "Obama, tú puedes detener esto", se leía en las rojas pancartas. Con su protesta pretendían llamar la atención ante la destrucción de los bosques vírgenes de Sumatra. Esperan que la cumbre de Copenhague puede detener la tala.Según el holandés Ivo de Boer, del Buró para el Clima de las Naciones Unidas, la única manera de detener la destrucción de bosques es ofrecer una alternativa económica. Los lugareños no tienen actualmente ningún aliciente financiero para que los bosques se queden como están. Según De Boer, solamente se les podrá convencer si reciben dinero por no talar los áboles.

























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