En Bolivia, la ley permite que los niños vivan con sus madres en la cárcel hasta los 6 años. Sin embargo, muchos de ellos permanecen más tiempo por falta de un lugar seguro y adecuado para vivir.
Las presas defienden el derecho a educar a sus hijos entre rejas.“Nadie quiere estar lejos de sus hijos, y menos una mamá”, comenta una de las reclusas.
Bolivia tiene, junto a Venezuela y Brasil, el porcentaje más alto de sobrepoblación carcelaria de América Latina. En este centro penitenciario con capacidad para 100 reclusas, se encuentran 250. A ello hay que agregar el más de centenar de niños que las acompañan.
Más apremiante es la situación de los niños en las prisiones para hombres. Allí van familias enteras, hay mucha más hacinamiento, y los niños se ven más expuestos a abusos y vejámenes.






















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