La Universidad de Wageningen tiene ambiciosos planes para el cultivo de algas. En un laboratorio especial al aire libre, AlgeaParc, científicos estudian sistemas para una máxima producción, a menor costo y de la forma menos nociva para el entorno.
La cantidad de energía solar que las algas pueden asimilar supera la que la especie humana puede consumir, y de ellas se puede generar combustible de excelente calidad. En principio, la energía obtenida de algas puede satisfacer la demanda total de combustibles naturales de origen fósil.
No es, por tanto, sorprendente que, desde hace años, las algas sean consideradas como la máxima promesa verde. No obstante, tras medio siglo de investigaciones científicas, la producción debe aún ser diez veces más eficaz que en la actualidad. Tan sólo entonces, el combustible puede competir con el petróleo. Por ahora, los científicos de AlgeaParc no dudan de que algún día lo lograrán.






















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