Generar electricidad de agua salada y agua dulce: es posible que se transforme en una nueva fuente de energía sostenible.
Investigadores en la ciudad holandesa de Leeuwarden van a cambiar sus instalaciones en el laboratorio por el dique Afsluitdijk en el norte del país, para averiguar si esta llamada “energía azul” es tan promisoria como parece.
De un lado del Afsluitdijk se encuentra un enorme reservorio de agua dulce, el lago Ijsselmeer, y al otro lado una masa mucho mayor de agua salada, el Mar de Frisia. Es justamente lo que se necesita: una diferencia entre salobre y dulce. Con ello se logra una tensión diferencial, lo que genera corriente.
Los permisos para la construcción de una primera central experimental ya han sido otorgados.



















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