A pesar de notas periodísticas muy optimistas, la pobreza extrema no desciende en el mundo. La purificación del agua con bacterias resultará en un ahorro de espacio e instalaciones.
Recientemente aparecieron en varios medios internacionales como en el New York Times, titulares que indicaban, que “La pobreza mundial desciende a pesar de la recesión mundial”. La revista The Economist titulaba “por primera vez, el número de pobres desciende en todo el mundo”.
Éstas y otras notas publicadas se basaban en un informe del Banco Mundial. En el documento, se cuantificaba la cantidad de personas en el mundo que vivían con menos de 1 dólar 25 por día, aunque, cabe aclarar, se tomó en cuenta el período 1981 a 2008, es decir, anterior a la recesión mundial.
Roberto Bissio es director del Instituto del Tercer Mundo con sede en Uruguay y además, coordinador de la organización mundial Control Ciudadano. Le consultamos si era verdad que la pobreza extrema está disminuyendo.
Roberto Bissio recuerda que si se excluye a China, el número de pobres en el mundo ha aumentado considerablemente y que los cálculos sobre el mínimo de 1,25 dólares por día es tomado con elementos de consumo de la clase media y no de los más pobres, que se ven doblemente afectados por las fuertes alzas en los precios de los alimentos.
Purificación de agua
Este mes, el príncipe heredero de Holanda, inauguró en la localidad de Epe la purificadora de agua más compacta y eficiente del mundo. Expertos pronostican un gran futuro para este proceso, llamado Nereda, que recibe su nombre de las Nereidas, las ninfas marinas.
En este proceso, las bacterias aeróbicas capturan el nitrógeno y fosfato de las aguas servidas. Esa depuración ocurre tradicionalmente en grandes estanques que ocupan un gran espacio y requieren mucha energía para el mezclado y la aereación del agua. Las bacterias en el proceso Nereda son utilizadas en dos fases. Primero sin oxígeno, creando en los organismos una situación de estrés, lo que produce una acumulación de las sustancias como bolas grasas en su cuerpo. Posteriormente se introduce oxígeno y a partir de allí las bacterias comienzan a utilizar esas sustancias acumuladas. Más tarde, esas bacterias se unen en grupos compactos que se decantan en el fondo del estanque. Esos gránulos ricos en nitrógeno, pueden ser utilizados como fertilizante. La decantación ocurre con mucha mayor velocidad, por lo que se requieren menos estanques.
Un sistema entonces que ahorra costos y no es nocivo para el ambiente. Ya existen planes para instalar el proceso Nereda en otras localidades holandesas y hasta en Sudáfrica.















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