La modificación genética de plantas no siempre es negativa, asegura la investigadora argentina Raquel Chan. Existen alternativas a los peligrosos agrotóxicos que se emplean en las plantaciones forestales uruguayas.
Un equipo de científicos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología, ambos en Argentina, lograron obtener plantas transgénicas capaces de soportar los trastornos que normalmente afectan a los cultivos, a saber: el frío, la sequía, la salinidad de los suelos y los insectos. La condiciones extremas "estresan" a las plantas, tal como se denomina en la "jerga científica", pero para sobrevivir a esas condiciones extremas fueron inoculadas con un gen de girasol, el HaFT, que fue aislado por los investigadores del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL).
La nueva planta, genéticamente modificada, tolera ahora severas agresiones como heladas, falta de agua y exceso de sales. Este equipo de científicos viene trabajando desde hace muchos años para alcanzar esta tolerancia. La directora de este valioso equipo es la doctora en Bioquímica, Raquel Chan, catedrática de la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional del Litoral.
Uruguay se ha convertido en un país forestal ya que cuenta con más de un millón de hectáreas plantadas con eucalipto. Ello da una imagen verde, pero la realidad no es tan amistosa con el ambiente. María Isabel Cárcamo pertenece a RAPAL Uruguay y realizó una investigación sobre el empleo de agrotóxicos y sus alternativas.


















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