Defensa del parque Nacional Laguna del Tigre en Guatemala. Las algas unicelulares tienen el potencial de producir biodiésel sin afectar al ambiente o a la producción alimentaria.
Si bien los contratos para la explotación petrolera en el Parque Nacional Laguna del Tigre están a punto de expirar legalmente, el gobierno guatemalteco pretende dar una prórroga y hasta una ampliación de las tareas extractivas.Laguna del Tigre forma parte de la Reserva de la Biósfera Maya, en la región guatemalteca de El Petén. La zona ha sido declarada como humedal de importancia internacional por la Convención Ramsar.
Diversas organizaciones piden a todas y todos a sumarse a las acciones que defiendan el Parque Nacional Laguna del Tigre. La Escuela de Pensamiento Ecologista, Savia, intenta promover los verdaderos valores de la vida que nos hacen libres y que nos permiten actuar en armonía con la naturaleza. Conversamos con Magalí Rey Rosa de Savia Guatemala.
Las algas son la fuente alternativa de energía con mayor futuro para la producción de biocombustibles. La Universidad holandesa de Wageningen, que ya experimenta desde hace algún tiempo las posibilidades que brinda este oro verde, va a la cabeza en el cultivo de esos microorganismos. La investigación de la Universidad de Wageningen acapara la atención de países y empresas que en los últimos años han invertido en el desarrollo de la denominada tercera generación de biocombustibles.
Cabe aclarar que la primera generación de biocombustibles es la que proviene de cultivos agrícolas tradicionalmente empleados para la alimentación humana como el maíz, caña de azúcar o soja. Estos primeros combustibles agrícolas, también llamados agrocombustibles, han sido blanco de numerosas críticas por afectar la seguridad alimentaria, la biodiversidad y por no contribuir a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero.
La segunda generación usa los mismos cultivos pero sólo emplea las partes que no tienen valor alimenticio como el bagazo de la caña de azúcar, la jatrofa, el álamo o la paja de los cereales. No obstante, aquí también hay un pero, las tecnologías necesarias son demasiado caras.
En la tercera generación, más concretamente en el estudio del cultivo de algas, Holanda lleva la delantera. Las investigaciones son seguidas con atención tanto por Estados Unidos y el resto de Europa como también por gigantes petroleros como Exxon Mobile.
El objetivo que se persigue es cultivar algas a gran escala para producir biodiésel a un precio capaz de competir con la energía clásica.
Las ventajas son tan importantes que merecen ser resaltadas: las algas consumen desechos, purifican las aguas cloacales, en lugar de emitir CO2 lo utiliza como insumo y no necesita para su reproducción tierras de cultivo alimentario ni agua dulce.
Y mientras en Holanda se aguardan los resultados, en Argentina un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Cuyo, bajo la dirección del Ingeniero Jorge Barón, lidera un proyecto de investigación sobre la cría de algas unicelulares.


















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