Los remedios se fabrican para curar, pero si los restantes no son bien tratados, pueden causar graves problemas. La certificación sostenible para la pesca aún no está dando los resultados esperados.
Lentamente la sociedad ha tomado conciencia de la necesidad de separar la basura doméstica que generamos. Una adecuada división de los residuos facilita su reciclaje. Por ello, reciclamos envases o botellas de vidrio, papeles, cartón, plástico e incluso pilas o baterías que depositamos en los diversos contenedores dispuestos para ese fin. Sin embargo, existen otros productos que, por su composición especial, no son susceptibles de un reciclaje convencional por lo que necesitan un tratamiento adecuado. Nos referimos a los medicamentos. Los restos de los remedios y sus envases también constituyen residuos domésticos que deben ser gestionados correctamente. No hay que olvidar que muchos compuestos medicinales, liberados al medioambiente, bien sea porque se arrojan por el inodoro, lavabo o desagüe o a través de las excreciones humanas, pueden ocasionar una contaminación emergente. Estamos hablando de una contaminación originada por sustancias químicas que sobreviven en las aguas residuales incluso después de su tratamiento en las plantas depuradoras.
Desde hace diez años existe en España el programa del Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases de Medicamentos, más conocido por su sigla SIGRE.Este programa se encarga en España de la recogida de medicamentos y envoltorios de los remedios a través de los puntos de recepción ubicados en las 21 mil farmacias de todo el país. Escuchemos al director general de Sigre, el Ingeniero Juan Carlos Mampaso.
La semana pasada fue presentado en Ámsterdam un informe bastante crítico sobre el sello de calidad MSC, Marine Stewardship Council, que certifica la pesca sostenible. En el mismo se establece que hasta el momento, la certificación no ha representado un gran avance para las poblaciones de peces estudiadas. De las once poblaciones de peces sobre las cuales existían suficiente datos, 5 quedaron igual, en tres casos hubo progresos y en otros 3 retroceso.
Los pescadores deben realizar notorios esfuerzos para poder contar con el sello MSC. Hasta el momento se han otorgado 8 certificados para pescadores de lenguado, solla, almejas, caballa y arenque, mientras que otros 6 grupos de pescadores se encuentran todavía en proceso de certificación. Para la industria pesquera, obtener la certificación es de suma importancia, porque les garantiza un mejor pecio y muchos supermercados sólo quieren vender pescado que haya sido capturado de forma sostenible.
La propia organización MSC asegura que se está demostrando que el sello ayuda a mejorar el ambiente, especialmente en lo que atañe a la reducción de las capturas de especies no deseadas y el respeto al ecosistema. Sin embargo, las cifras del informe no muestran un verdadero adelanto y la revista científica Science señala que el sello MSC no puede demostrar los efectos positivos de la certificación.
Quizás en los números aún no se note, pero es evidente que el sello ha dado un gran impulso a la sostenibilidad de la industria pesquera. La concientización de consumidores, supermercados y pescadores es en todo caso un paso en la dirección correcta.


















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