Aumenta el alcoholismo entre los jóvenes holandeses. Empresas chinas hacen inversiones inmobiliarias en Holanda. La Reina Beatriz reanuda sus actividades luego de un drama familiar. El Estado Holandés registra pérdidas por imposibilidad de cobrar impuestos a algunos ciudadanos. La modelo Ananda Marchildon gana una querella a la poderosa empresa Elite Models.
Desde hace mucho tiempo la sociedad holandesa se ve enfrentada a un problema grave: una juventud que, a una edad cada vez más temprana, consume alcohol de manera excesiva, incluso hasta alcanzar un estado de coma. En holandés esta actividad se llama “comazuipen”, es decir beber hasta quedarse en coma.
Se están tomando varias medidas para revertir esta cultura de consumo de alcohol. En la provincia de Utrecht, se obliga a jóvenes que hayan cometido infracciones bajo influencia del alcohol a seguir, junto con sus padres, un curso contra la toxicomanía. Si participan en el curso, la infracción no figurará en sus antecedentes penales. Es un proyecto de la oficina HALT, una institución que lucha contra la pequeña criminalidad de jóvenes entre 12 y 18 años. En el curso se pretende dar información sobre los peligros del consumo de alcohol, que puede influir negativamente en el desarrollo del cerebro. Es muy importante involucrar a los padres ya que, a menudo, desconocen el comportamiento de los hijos.
Por otra parte, esta semana, el presidente del consejo de dirección de un hospital del este de Holanda, abogó para que los jóvenes que sean tratados por consumo excesivo de alcohol, paguen los costos de su tratamiento en un hospital. El directivo, Herre Kingma, opina que es aberrante que la sociedad tenga que cubrir esos costos, que varían entre 100 y varios miles de euros por caso.
El número de jóvenes ingresados por consumo excesivo de alcohol aumenta cada año. En el 2008, 337 menores terminaron hospitalizados por intoxicación de alcohol aguda. En el año 2010 esa cifra aumentó a 684.
En muchos lugares de Holanda aparecen grandes construcciones financiados por empresas chinas. Esos edificios, como hoteles, restaurantes y apartamentos, están destinados en gran parte a firmas chinas. A pesar de los contratiempos económicos, los inversionistas chinos ven muchas posibilidades en Holanda como trampolín hacia el resto de Europa. Holanda figura en tercer lugar de la lista de países donde China más invierte. Factores importantes para ese interés son: el puerto de Rotterdam, el favorable entorno fiscal, el conocimiento en el terreno de la tecnología y el marketing y orientación internacional de Holanda. Frecuentemente, los chinos establecen una empresa en Europa del Este donde la mano de obra es más barata, y la venta, comercialización y promoción se efectúa desde Holanda.
La Reina Beatriz de Holanda, ha vuelto a sus tareas diarias. El pasado miércoles la soberana inauguró un cuartel del Servicio de Desarticulación de Explosivos del Ministerio de Defensa en la localidad de Soesterberg. Es la primera aparición oficial de la reina desde el accidente de esquí de su segundo hijo, Johan Friso, que en Austria fue sepultado por una avalancha. Desde entonces, el 17 de febrero, el príncipe permanece en estado de coma.
El fisco en Holanda pierde cada año 2 mil millones de euros en materia de deudas tributarias imposibles de cobrar. En un período de 10 años, el fisco ha perdido más de 15 mil millones por este motivo, según un estudio efectuado por el diario De Volkskrant. A pesar de la crisis, la cifra de deudas no recuperables baja, según el Ministerio de Finanzas. En algunos casos, el deudor desaparece del mapa, por lo que es imposible recuperar el dinero.
La modelo holandesa Ananda Marchildon se atrevió a meterse con una de las agencias más poderosas del mundo de las pasarelas: Elite Models. La mujer, de 25 años de edad, había ganado un premio en un concurso televisivo para modelos. El premio consistía en un contrato por valor de 75.000 euros de la agencia de modelos. Sin embargo, al cabo de poco tiempo, Ananda fue despedida porque sus nalgas medían 4 centímetros más de lo establecido. La modelo presentó una denuncia y esta semana el tribunal pronunció el veredicto: la agencia debe pagarle 65.000 euros, porque en el momento del despido sólo había recibido 10.000 de los 75.000 euros prometidos según el contrato.





















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