Los residuos no se separan correctamente. Las vacaciones son el desencadenante del burn out. Una “abuelita” condenada por cultivar marihuana. El sector turístico holandés, en franca recuperación.
Patricia Karpovich
Muy pocos habitantes de Ámsterdam separan correctamente los residuos. Cada año la capital holandesa produce unas 300 mil toneladas, de las cuales sólo 80 mil han sido convenientemente divididas antes de su recolección. Las 80 mil toneladas incluyen trastos viejos, papel, cartón, vidrio y artículos textiles. Si bien en el pasado se han lanzado campañas para recordar a los ciudadanos la necesidad de que separen los desechos, el servicio de Recolección de Residuos de Ámsterdam reconoce la necesidad de refrescar periódicamente la memoria de los habitantes. Por ese motivo, la próxima campaña estará destinada a los pequeños aparatos eléctricos en desuso que podrán ser entregados en comercios del ramo o depositados junto con los muebles viejos. Además la municipalidad de Ámsterdam está investigando los beneficios de separar el material sintético y el plástico. Los resultados se esperan conocer a mediados de noviembre. Sobre todo se sopesarán los costos frente a las ventajas ambientales.
Las vacaciones son para muchos holandeses el factor desencadenante del burn out, también conocido como síndrome de agotamiento. Tras el período de vacaciones se constata un aumento del número de enfermos. Jeroen Fisser, cofundador y director de un centro especializado en el tratamiento de esta dolencia, explica que las personas que muestran los primeros síntomas quieren, por todos los medios, concluir el trabajo pendiente antes de tomarse las vacaciones. Esa presión les genera una dosis extra de estrés, con lo cual se convierten en una bomba de tiempo que estalla justo en el momento en que se relajan. La mala relación de pareja también incide en la enfermedad. Fisser aclara que si una persona no se siente bien en la esfera profesional tampoco se encontrará cómodo en el ámbito privado. Fisser reserva al médico de la empresa y a los colegas, la tarea de alertar a tiempo a la persona afectada porque, por lo general, no asumen ni quieren reconocer su situación.
Una mujer de 82 años, de la ciudad de Maastricht, ha sido condenada a seis meses de reclusión por poseer durante años una plantación de marihuana en su casa. También su hijo, de 44 años, deberá cumplir una pena carcelaria de 16 meses. El juez desestimó el pedido del abogado defensor de la anciana de conmutar la pena de cárcel por un trabajo comunitario. El magistrado alegó que la mujer en cuestión es totalmente responsable de sus actos. El hijo, que vivía con ella, recibió una condena mayor por haberse beneficiado más del cultivo de la sustancia estupefaciente. Los dos fueron detenidos el pasado mes de abril luego de que la policía decomisara 337 plantas de marihuana en el dormitorio y garaje de la vivienda. La anciana defiende su inocencia y argumenta que sólo puso en práctica la política de tolerancia del Estado holandés respecto a las drogas blandas. El fiscal se ha mostrado satisfecho con el veredicto y espera que esta condena sirva de advertencia a todos los criminales con “prescindencia de su edad”.
El turismo en Holanda se encuentra en franca recuperación. Así se desprende de las cifras publicadas por la Oficina de Estadística (CBS). Los camping y los parques de bungalows han recibido más visitantes. Por el contrario, han bajado las reservas hoteleras. Según indica la CBS, los holandeses prefieren, este año, pasar las vacaciones en su país, por un lado por la recesión económica y por el otro por el buen tiempo que reina en Holanda.


















Enviar nuevo comentario