Los síntomas comunes de la menopausia son:
• Latidos cardíacos fuertes o acelerados
• Sofocos
• Sudores fríos
• Enrojecimiento de la piel
• Problemas para dormir (insomnio)
• Disminución del interés sexual, posiblemente disminución de la respuesta a la estimulación sexual
• Falta de memoria
• Dolores de cabeza
• Períodos menstruales irregulares
• Cambios en el estado de ánimo incluyendo irritabilidad, depresión y ansiedad
• Incontinencia
• Resequedad vaginal y relaciones sexuales dolorosas
• Infecciones vaginales
• Dolores articulares, y palpitaciones irregulares
Cambio en el estilo de vida
Los cambios en el estilo de vida son fundamentales para reducir los síntomas sin tomar hormonas:
• Evitar la cafeína, el alcohol y los alimentos condimentados
• Vestirse con ropa ligera
• Consumir alimentos de soya
• Tomar vitamina D y calcio, ya sea de los alimentos o de suplementos
• Hacer ejercicio
• Realizar ejercicios para fortalecer los músculos de la vagina y la pelvis
• Practicar respiraciones lentas y profundas cada vez que se comience a presentar un sofoco
• Ensayar con técnicas de relajación como yoga, tai chi o meditación
• Utilizar lubricantes a base de agua durante la relación sexual y permanecer sexualmente activa
La menopausia es un hecho natural que ocurre normalmente entre los 45 y 55 años de edad de la mujer. Una vez que termina, se llama posmenopausia, y en ese caso, si no ha tenido menstruación durante un año, ya no hay posibilidades de quedar embarazada.
El programa Ciencias de la semana lo dedicamos a la menopausia.
Producción: Sergio Acosta
Emisión: jueves 3 y sábado 5 de noviembre
Los síntomas de la menopausia son causados por cambios en los niveles de estrógeno y progesterona, ya que con el tiempo los ovarios producen menos de estas hormonas. Los síntomas y su grado de intensidad varían de una mujer a otra.
Una disminución gradual de los niveles de estrógeno generalmente permite que el cuerpo de la mujer se ajuste lentamente a los cambios hormonales, pero los sofocos o sudores son peores durante los primeros años, desde uno hasta dos, después del último período menstrual. Los síntomas pueden sin embargo durar cinco o más años.
Nuestra corresponsal en Bogotá, María Isabel García, conversó con el doctor Héctor Rojas, médico cirujano de la Universidad Nacional de Colombia, y especializado en salud pública. Él explica que la menopausia, como el origen de la palabra lo dice (meno- tiene que ver con menstruación y pausia- interrupción), es un periodo que puede durar alrededor de un año en el cual empiezan a haber cambios por disminución de la actividad de los ovarios, de la producción de hormonas y la producción de óvulos, hasta que desaparece la menstruación.
¿Cuáles son los síntomas más evidentes en los cambios del organismo de la mujer con menopausia?
El cambio en la función de los ovarios –tanto en la producción de óvulos como de estrógenos y progesterona o progestágenos– genera cambios en todo el organismo femenino, desde aspectos típicamente relacionados con la reproducción. Empiezan a haber cambios en la cantidad y en la duración de los ciclos menstruales; a veces disminuye la cantidad, a veces se interrumpe y se alterna en ocasiones con sangrados profusos, produciendo cambios a nivel cardiovascular –especialmente en el manejo de la temperatura corporal– con oleadas de calor y rubor ascendente, que se denominan típicamente bochornos. Hay cambios también, especialmente cuando ya se interrumpe la menstruación en la posmenopausia, en el metabolismo de las grasas, de los lípidos en el cuerpo, con tendencia a que haya aumento del colesterol y a que haya una obesidad central, lo cual constituye un riesgo para la salud cardiovascular de la mujer.
De igual modo, puede haber una tendencia a perder masa ósea y haber osteopenia –disminución de la densidad del hueso– y si no se maneja desde el punto de vista dietético, de ejercicio físico o algún tipo de suplementos, puede producir décadas después una osteoporosis.
Otro aspecto es que los estrógenos influencian también la actividad emocional y mental de las mujeres. Puede haber así ciertos cambios transicionales en la estabilidad emocional, cansancio, a veces tendencias depresivas e irritabilidad. Son, como comentamos, periodos de transición que, una vez finalizada la menopausia desaparecen, regresando luego el equilibrio natural.
También se presentan cambios secundarios de la mujer: la tersura de la piel –que pierde espesor–, el tamaño de los senos puede disminuir, la forma como se distribuye la grasa en su cuerpo, y la disminución del grosor de la pared vaginal, generando dificultades menores en lo referente a la libido y las relaciones sexuales.
¿Es conveniente la sustitución hormonal por isoflavonas (hormonas químicas), y se las puede utilizar por tiempo indefinido?
Todas las mujeres pueden experimentar alguno de los cambios descritos. Algunos son muy leves, casi imperceptibles. Pueden superarse en un mes, o dos o tres semanas. En otros casos pueden prolongarse por casi un año. De ser así, los médicos pueden tomar la decisión de compensar con algún tipo de estrógeno natural o estrógeno artificial. Esa decisión debe ser en consenso con la paciente, debe definirse si existen riesgos para el uso –porque hay contraindicaciones para el uso de estrógenos– y en ese caso pueden recetarse estrógenos de origen vegetal, fitoestrógenos, como las isoflavonas, y su uso también debe ser limitado. Si el tratamiento se realiza por meses o años de manera continua, puede generar en ocasiones trastornos de la tiroides y algunas otras alteraciones menores. Pero en particular los estrógenos sintéticos son peligrosos en personas que tengan tendencia a tener enfermedades del hígado, a formar trombosis en las piernas o en otras partes del cuerpo, lo que conduce a un riesgo elevado de accidentes vasculares y trombo-embolismo pulmonar. Por ejemplo que se desprenda un coágulo de las piernas (por lo general) y llegue al pulmón, lo que puede resultar fatal. Lo otro es la tendencia a la hipertensión, cambios a veces cutáneos –acné, por ejemplo–, y las mujeres con migraña pueden también tener dificultades. La decisión debe ser por lo tanto consensuada y en lo posible por un tiempo corto.
Tratamiento y reducción de riesgos
El tratamiento con hormonas puede ayudar si los síntomas son severos. Sin embargo, se trata de un tema muy polémico, porque cada mujer es diferente, y el médico debe conocer la historia clínica completa antes de prescribir una hormonoterapia. Si la mujer conserva el útero y toma estrógenos, debe también tomar progesterona para prevenir el cáncer endometrial (cáncer del revestimiento del útero).
Muchos estudios han cuestionado los riesgos y beneficios de la hormonoterapia para la salud, incluyendo el riesgo de desarrollar cáncer de mama, ataques cardíacos, accidentes cerebro vasculares y coágulos de sangre. Aún así, la mayoría de los protocolos médicos apoyan el uso de la hormonoterapia para el tratamiento de los sofocos.
Para reducir los riesgos de una hormonoterapia con químicos y obtener buenos resultados, el médico puede recomendar:
• Utilizar una dosis más baja de estrógeno o un preparado diferente de estrógeno (por ejemplo una crema vaginal en vez de una pastilla).
• Someterse a exámenes pélvicos y citologías vaginales regulares y frecuentes para detectar problemas lo más temprano posible.
• Someterse a exámenes físicos frecuentes y regulares, incluyendo exámenes de mama y mamografías.
Como tratamiento alternativo existen medicamentos disponibles para ayudar con los cambios en el estado de ánimo, las oleadas de calor o sofocos y otros síntomas. Estos medicamentos abarcan dosis bajas de antidepresivos.
| Testimonio de Graciela Blehman, argentina, 64 años
“Mi menopausia me llegó a los 50. Fue traumático porque mi marido muere en abril del año 98 y yo en mayo ya no tengo mi regla, mi menstruación. De manera que estaba en pleno duelo y no le di mucha importancia al principio. Pero cuando aquieté mi ánimo y pude, recurrí a mi ginecólogo para hacer la consulta. No estaba mi ginecóloga en ese momento. Me atendió una médica alternativa y me medicó hormonas. Llegué a comprar las hormonas pero no las tomé, porque en ese momento tenía trato con una médica homeópata que me dijo que iba a hacer consultas en el hospital. Ella trabajaba en el Hospital Pirovano, un hospital municipal de la ciudad de Buenos Aires, y los médicos aconsejaron que no, que no tomara”. Cambio “¿Cuál fue mi cambio? En mi vida emocional, no lo pude percibir, porque yo estaba en pleno duelo por la muerte de mi marido. Y físicamente sí tuve cambios: calores nocturnos, que me acompañaron durante unos cuantos años. No puedo precisar cuántos, pero yo creo que durante diez años tuve calores nocturnos, pero nada que me dificultara ni dormir, ni hacer vida normal. Los calores nocturnos los tuve bastante tiempo, pero por momentos. Sobre todo sudoración fuerte a la noche. Me destapaba, y a los minutos lograba otra vez mi temperatura, y otra vez tenía necesidad de taparme. Eso lo recuerdo en invierno. En verano, no recuerdo lo que hacía. Pero no duraba mucho tiempo. No me trajo grandes inconvenientes. En mi vida diurna, ninguno. Al contrario, yo tuve la tranquilidad de saber que ya no tenía más que estar con la regla. Después todos los especialistas coincidieron en que fue una menopausia por un trauma emocional.” |
Colaboración: Corresponsales en Bogotá y en Buenos Aires, María Isabel García y Carolina Gil Posse
























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