El anuncio del presidente hondureño Porfirio Lobo que dentro de poco enviará al congreso una propuesta de ley para regular los medios ha puesto en estado de alerta a los trabajadores de la prensa de este país.
Honduras es el país más siniestro para la libertad de expresión, dice en su último informe la organización francesa Reporteros sin Fronteras. Sólo en el 2011 cinco periodistas fueron asesinados, de los cuales tres en situaciones directamente vinculadas con su labor.
No son los únicos. Otros muchos los precedieron desde junio del 2009, cuando se produjo la asonada empresarial militar que depuso al entonces presidente Manuel Zelaya e instaló en el palacio de gobierno a Robeto Michelletti.
Ni con el uno ni con el otro la situación de seguridad de los trabajadores de los medios cambió. Siguió siendo dramática y, para colmo de males, ha empeorado desde la toma del poder por el actual mandatario Porfirio Lobo.
Revelar o destapar actividades ilícitas, conduce a los periodistas hondureños no a la fama sino por lo general al cementerio.
Desde hace tres décadas Honduras está convertida en una amplia base de operaciones de bandas de narcotraficantes y de otras actividades del crimen organizado. Estas siniestras organizaciones han desestabilizado el país y prácticamente tienen bajo su control una buena parte del aparato de la policía nacional.
Pero la influencia del crimen organizado no termina allí. Han logrado penetrar incluso en el aparato judicial. De allí que en Honduras nunca se investigan los crímenes y en consecuencia los autores nunca son condenados.La impunidad con que se cometen los crímenes, en este caso de periodistas, es luz verde para que las bandas criminales sigan sembrando e imponiendo una cultura del terror en este país.
Ante esta situación de indefensión los periodistas optan en muchos casos por cerrar la boca. La libertad de expresión está presa en un bozal autoimpuesto por los trabajadores de los medios para salvar el pellejo.
A esta dramática situación se suma ahora la amenaza presidencial de hacer aprobar por el legislativo una ley que regule los medios.
Según el ex presidente del colegio de periodistas de Honduras, Elán Reyes, se trata de una reacción del presidente a las críticas constantes por parte de la prensa por los graves errores de su gobierno. Por su parte, Manuel Torres, corresponsal de Radio Nederland en Tegucigalpa, opina que los periodistas deben recuperar la ética que, desde hace mucho tiempo, ha desaparecido en el periodismo de este país centroamericano.
En Cabildo Abierto debatimos sobre este tema.
Conduce Fernando Cabrera

















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