Esta semana: Un emigrante mexicano deportado de Estados Unidos rememora el regreso en 2010 a su natal Zacapoaxtla, en el estado de Puebla. “Nos hiciste mucha falta aquí”, le dice su hijo mayor en un tímido diálogo que se torna franco.
Producción y realización de Juan Carlos Roque
Protagonista: Miguel Mora de Jesús, emigrante mexicano que vivió ocho años en Nueva York como indocumentado.
El tercer capítulo de la serie ‘Historias de Indocumentados’ nos muestra a Miguel Mora de Jesús, que emigró a Estados Unidos en abril de 2002 de manera ilegal. Como todos los que se arriesgan en este empeño, nuestro protagonista superó todo tipo de obstáculos en el camino, según él debido a la inexperiencia del ‘pollero’ que lo pasó al lado estadounidense.
Miguel tuvo suerte y llegó a la ciudad de los rascacielos. Hasta documentación falsa consiguió para ponerse a trabajar de inmediato. Trabajó en una fábrica de plastilina, en una tintorería, etiquetando camisas; pero eso no era lo suyo. Llegó entonces a desempeñarse como hojalatero y, por último, como pintor de automóviles.Puentes en la distancia
Su afán de ayudar económicamente a su familia en México lo mantuvo firme en aquél lugar distante y tan diferente de su pueblito. Solo las cartas y las llamadas telefónicas alimentaron esos sentimientos encontrados que afloraban desde la distancia. Hasta que su sueño de regresar con status legal se vio de pronto truncado.
Casi dos años después de su deportación, Miguel se sienta hoy con su hijo Saúl bajo la sombra de un árbol. Se sinceran uno al otro. Es un diálogo que parece distante, pero en el fondo está enraizado en dos de los más hermoso valores: la verdad y la reconciliación.

















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