Una serie de 14 capítulos con testimonios de mujeres afrodescendientes de América Latina y el Caribe. Las mujeres afrodescendientes de América luchan desde hace siglos por una existencia digna y el reconocimiento de sus derechos.
Desde la literatura, el arte, la música, la militancia social y política, o la actividad comunitaria, prestan un valioso aporte a la sociedad latinoamericana y caribeña. A través de una serie de reportajes realizados en algunos países de América Latina y el Caribe, artistas, sociólogas, activistas del movimiento feminista negro, militantes de organizaciones sociales, políticas y culturales demuestran la gran diversidad y a la vez los elementos comunes que las unen a través del continente: la recuperación de la identidad y la memoria histórica, los movimientos de organización y la construcción de una nueva y propia historia.
Las mujeres de República Dominicana, país con un 90% de componente africano en la población, presentan una realidad heterogénea que tiene sus raíces en la forma específica que adoptó el mestizaje tras la llegada de los españoles a la isla en 1492 y la masiva importación de esclavos africanos durante mas de 2 siglos. El mestizaje no impidió que el color de la piel continuara siendo un fuerte elemento de diferenciación social. La psicóloga social Claudina Valdés explica el fenómeno de la “negación” de la propia identidad étnico-racial, como resultado de un proceso a través del cual se fue creando una escala de valores donde el más blanco, el que más se parecía al conquistador en lo físico y cultural, era el más beneficiado. Esto deriva en una tendencia a "blanquearse" y negar la mitad africana. En la compleja cuestión de la identidad dominicana hay además otro factor importante, derivado de las relaciones históricas con el vecino Haití, situado en la parte oriental de la isla
En las ultimas décadas, las mujeres de República Dominicana han logrado importantes transformaciones. Se incrementó el nivel de educación, salud, participación laboral y social. Desde 1987, las trabajadoras dominicanas organizadas están unidas a través del Consejo Nacional de Unidad Sindical. En una entrevista con varias mujeres dirigentes sindicalistas se exponen los logros sindicales y los desafíos en esta era de la globalización. Mientras las dominicanas en general han ido alcanzando logros significativos, las inmigrantes no disfrutan aún de todos los beneficios.
1992. República dominicana. Fue allí cuando, a partir de la necesidad de contar con un espacio propio de reflexión y reconocimiento, se realizó el primer encuentro de mujeres afrolatinoamericanas y afrocaribeñas. De allí nació la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas. En este programa, dos protagonistas de ese proceso revelan los motivos que las mueven a buscar un camino propio dentro del movimiento general de mujeres. Wendy Mateo, integrante de la Casa por la Identidad de las Mujeres Afro, recuerda el camino recorrido desde que un grupo de personas en republica dominicana comenzara a investigar la cuestión de la negritud. Xiomara Fortuna es una compositora e intérprete feminista, que sintetiza en sus canciones el fruto de su trabajo de investigación en las raíces dominicanas. “Lo positivo de mis canciones”, dice Xiomara, “es que tienen un carácter desde mí como mujer, y como mujer negra”. Su música de fusión afrocaribeña es una mezcla de ritmos con músicas de los cultos de origen africano de Santo Domingo.
La sociedad cubana es una fusión de razas, la europea llegada voluntariamente, la africana traída por la fuerza en corrientes sucesivas a partir del siglo XVI hasta casi acabado el siglo XIX. El aporte de la mujer afrocubana, opina la socióloga Ana Violeta Castañeda, investigadora del Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas, no ha sido aún reconocido cabalmente. Actualmente, en los estudios de la construcción de la sociedad cubana, se trabaja en el rescate y recopilación de la historia del pueblo afrodescendiente. La construcción de la sociedad cubana marcha paralela a los sucesos históricos de la isla. “Cuando, en 1959, triunfa en Cuba la revolución, hacía ‘apenas’ 70 años que había dejado de ser un país esclavista”, relata la profesora Luisa Campuzano, investigadora y directora del Programa de Género de Casa de las Americas.Pese a los innegables avances sociales, los prejuicios raciales no han sido completamente eliminados de la sociedad cubana. “Asistimos al racismo de la era de la globalización”, opina Gisella Arandia Covarrubia, escritora e investigadora de temas de raza y sociedad. “Asistimos al racismo de la era mediática donde se conforman los paradigmas en la imagen audiovisual”.
Durante casi 4 siglos llegaron a Cuba hombres y mujeres traídos por la fuerza desde el Africa. Históricamente, en la literatura o en los medios audiovisuales de comunicación, las mujeres afrodescendientes nunca tuvieron voz propia. Pero el espíritu de los ancestros habla a través de sus descendientes. Todavia huelo la espuma del mar que me hicieron atravesar. La noche, no puedo recordarla. Ni el mismo océano podría recordarla.(...) Un fragmento de "Mujer Negra", uno de los poemas más traducidos de la cuba posrevolucionaria. Su autora, NANCY MOREJÓN, premio nacional de literatura 2001, es poeta, ensayista y traductora. Con numerosos libros publicados, la historia de los ancestros marca su vida y obra. En Mujer Negra, una esclava anónima se convierte en el símbolo de la resistencia a la esclavitud y la colonización. Es como la voz de la conciencia colectiva que va construyendo su identidad cubana.
Las religiones traídas de Africa a Cuba se mezclaron con otras religiones en un sincretismo religioso en el que perduran todavía las jerarquías de roles según el género. “Las funciones biológicas determinan el papel que la mujer puede desempeñar en las manifestaciones religiosas”, explica la psicóloga y etnóloga Silvina Testa, que realizó una investigación doctoral sobre el tema de la construcción social del género en las religiones de origen africano en Cuba.Las restricciones que rigen para las manifestaciones religiosas según el género, son válidas para la ejecución de instrumentos sagrados, como el batá. Desde hace unos 10 años, un grupo de mujeres rumberas comenzó a interpretar el batá en su uso profano, cuenta Eva Despaigne, directora del grupo Obini-Bata. Durante un ensayo en una casa de la Habana Vieja, tres integrantes del grupo de rumba femenina nos introducen al mágico mundo de los batás.
Históricamente, la población afrodescendiente de Costa Rica se concentraba en Limón, una ciudad en la costa atlántica, a un par de horas de la capital San José. Allí se habla un inglés antillano, y esto se debe al origen de los pobladores allá por los finales del 1800, relata Joyce Sawyers, educadora pensionada y ex-congresista de la asamblea nacional.Educadora pensionada, activa en varios clubes y asociaciones de trabajo social y comunal con mujeres de Limón, Rhona Johnson considera importante transmitir los valores que llegaron junto con la inmigración jamaiquina. Según datos del Banco Mundial, junto a la población de origen europeo e indígena, hay 160 millones de afrodescendientes en América latina. Esta diversidad étnico-cultural no se refleja en las fuerzas políticas o sociales. El feminismo tradicional no es una excepción: la diversidad se aborda desde una perspectiva etnocéntrica, es decir, considerando al blanco como punto de partida, opina Epsy Campbell, una feminista afrocostarricense que ha analizado en profundidad la cuestión de la diversidad dentro del movimiento feminista.
En el estado de Bahia, en el nordeste de Brasil, la antigua capital de la colonia guarda todavía el espíritu de los ancestros africanos. El tráfico de esclavos empleados por los europeos como mano de obra en las plantaciones se prolongó por más de 3 siglos. Actualmente, más del 80% de la población total de Salvador de Bahia es afrodescendiente. Cientos de “terreiros” – espacios de culto del candomblé y los orixás – mantienen vivo todo un sistema de mitos y creencias con raíces africanas que han marcado profundamente la vida de Bahia. Los orixás, originarios del pueblo yorubá de Nigeria, son representados en relación con las fuerzas de la naturaleza. En los terreiros, y en la vida cotidiana de la mujer afrobahiana, perduran formas matriarcales, como las “bahianas de acarajé” que, según la socióloga Jeovanne Fernandes, constituyen una micro-empresa matriarcal. La energía de los orixás es la fuerza espiritual que guía todas las actividades, relata Mae Hilda, guía espiritual de Ilé Aiyé, el primer Bloco de Carnaval creado en 1974 en Salvador. La alegría del pueblo afrobahiano es parte de esa fuerza de vida que les ayuda a sobrellevar también la realidad cotidiana en Salvador: “Los orixás nos revelan todos los días que tenemos una tarea y que no estamos solas. Creo que eso es lo que más nos fortalece para continuar con esta lucha”, relata Valdecir Nascimento, coordinadora del centro de educación CEAFRO que trabaja con jóvenes de Bahia. “Y creo que los orixás nos revelan todos los días cómo hacerlo, porque ellos están siempre presentes, no estamos solas”.
Brasil ha firmado todos los instrumentos internacionales que garantizan los derechos básicos y la eliminación de todas las formas de discriminación. Muchos de esos principios están incorporados a la Constitución de 1988. En la práctica, estos valores conviven aún con otros patrones culturales y políticos, secuelas del sistema esclavista colonial. “Si pensamos en lo que sería una democracia, y pensamos en lo que es Brasil, con una mayoría negra que no tiene acceso a los beneficios, ¿qué democracia es esa?” se pregunta Silene Franco, del movimiento Quilombolas de Bahia. En un encuentro realizado en Salvador con mujeres representantes de diversas organizaciones sociales y sindicales de Bahia, ellas van perfilando la realidad cotidiana desde su propia experiencia en los respectivos sectores de trabajo. Datos y cifras que demuestran la posición relegada de la población afrodescendiente, principalmente las mujeres, en todos los sectores, salud, educación, vivienda o trabajo. En Salvador, con un 80% de la población de origen africano, las mujeres negras están empleadas fundamentalmente en el servicio doméstico. Desde la conferencia de Naciones Unidas contra el racismo celebrada en Durban, Sudáfrica en el 2001, quedó en evidencia la necesidad de elaborar políticas publicas que favorezcan a la población afrodescendiente. Según la asesora parlamentaria de la asamblea legislativa, Antonia Cristina Santos, en Bahía esas políticas son prácticamente inexistentes.En todo Brasil existen colectivos de mujeres afrodescendientes. En 1991, Salvador fue escenario del segundo encuentro nacional de mujeres negras. El primero tuvo lugar en Valença en 1988. “A partir de este momento hubo una transformación en el movimiento negro y en el movimiento de mujeres como un todo”, recuerda Katia Melo, del Coletivo de Mulher
“Una persona sin identidad es una persona que no tiene rumbo”. Así lo define Catherine Chalá, líder de la coordinadora de mujeres negras de Ecuador. Las mujeres afrodescendientes de Ecuador están organizadas desde 1997 con la creación de MOMUNE-YEMANYA en Quito. Dos años después se celebró el primer congreso nacional de Mujeres Negras, de donde surgió la Coordinadora Nacional. Uno de los objetivos de estas organizaciones es reafirmar la identidad rescatando las raíces. En este programa, mujeres afrodescendientes de Perú y Ecuador reflexionan sobre esta búsqueda, lo que ha significado en su vida personal y las fuerzas que se encuentran en el camino compartido.“La identidad no es una cuestión de piel, es lo que se lleva en el alma, es sentirse parte de una misma memoria colectiva, es una cuestión fundamental para el desarrollo” opina Ana Saldívar Terry, del programa de desarrollo de la mujer afroperuana de ASONEDH, la Asociacion Negra de Defensa y Promoción de los Derechos humanos, surgida en los años 90 a partir del Instituto de Investigaciones Afroperuanas, creado en 1983. En Perú, desde los años 70 se observa un creciente proceso de las comunidades afrodescendientes orientado a la afirmación de la identidad. Un proceso cuyo efecto se observa en las jóvenes generaciones, explica Silvia Villa, de la "Asociacion negra de defensa y desarrollo de la mujer y juventud chinchana Margarita", cuya hija de tres años la acompaña a todos los eventos. Junto al trabajo de concientizacion y liderazgo hay un aspecto fundamental para el desarrollo integral de la mujer afroperuana, dice Gloria González, de la organización Mujer Negra y Desarrollo: capacitar a las mujeres negras para las empresas de autogestión de modo que cuenten con una base económica.
"Derechos exigimos, limosnas no pedimos". Esta era una de las frases de Maria Elena Moyano Delgado, una mujer afroperuana que dio su vida por ayudar a su comunidad. Fue asesinada en 1994. Las mujeres afroperuanas vienen cumpliendo una función vital para la comunidad, atendiendo a las necesidades básicas de los grupos más carenciados. Si bien la participación política de las mujeres en general, y las afroperuanas en particular, es mínima en términos de su inserción en los estratos de poder, la militancia de base es una forma de lucha política. Esta es la opinión de Marta Moyano, hermana de la desaparecida María Elena, que ocupa un escaño en el Congreso de la Nación de Perú. Los africanos fueron traídos a Perú para trabajar especialmente en las plantaciones de caña y algodón. Actualmente, sus descendientes conforman entre el 8 y el 13% de la población total del país, concentrados a lo largo de la costa peruana y en los barrios populares de la capital Lima. En las últimas décadas, los miembros de las comunidades negras vienen realizando grandes esfuerzos para salir de la marginación social y material a la que se han visto relegados por razones históricas. El trabajo se efectúa desde diversos planos, tanto en el ámbito rural como urbano. En Lima, la Asociacion Negra de Defensa y Promoción de los Derechos humanos, ASONEDH, cuenta con un Programa de Desarrollo de la Mujer Afroperuana, que realiza cursos y talleres de capacitación. Al luchar contra la discriminación es preciso evitar caer en el victimismo o actitudes negativas, opina Cecilia Roxana Taít Villacorta, otra mujer afroperuana que llegó al Congreso de la Nación desde un sector diferenteL fue subcampeona olímpica en Seúl, en la disciplina de volleyball.
Los afroecuatorianos, concentrados en la provincia de Esmeraldas y el valle del Chota, mantienen aún costumbres y modos de vida propios. En las últimas décadas, han surgido muchas iniciativas orientadas a rescatar la memoria y el patrimonio cultural del pueblo afrodescendiente. En Quito existe desde hace unos años el Centro Cultural Afroecuatoriano, que posee documentos escritos y audiovisuales de consulta y produce sus propios materiales. Gabriela Viveros, colaboradora del Centro, ha realizado un vídeo titulado "Rompiendo el Silencio", un documental que recoge testimonios de mujeres que viven en las comunidades de origen africano en Ecuador. En la sede Quito de la Universidad Andina Simón Bolívar se ha creado un taller permanente de estudios sobre temas étnicos. El taller intercultural promociona la noción de debate entre distintos grupos "excluidos" de la sociedad. Una manera de conectar la universidad con la sociedad en general.El taller intercultural afro ha venido formulando temas centrales que son puntos de encuentro pero también de desencuentro entre los varios grupos y organizaciones afro, y entre intereses rurales y urbanos.
En 1988 se crea Mundo afro, una organización no gubernamental que nuclea los intereses, posturas y propuestas de cambio de la colectividad negra de Uruguay. Beatriz Ramírez es co-fundadora de Mundo Afro, y creadora del Programa de la Mujer. Con su hermana Chabela comparten varias décadas de lucha. Un resultado concreto ha sido el proyecto de la cooperativa UFAMA al Sur consistente en la construcción de 36 viviendas para mujeres negras jefas de familia.
En este programa queda claro que el lento proceso de integración y desarrollo de la población de origen afro en Uruguay tiene razones históricas, explica Teresa Porcekansky, escritora, antropóloga, docente e investigadora de la universidad de la República. Se fundamenta igualmente en una visión eurocéntrica que imprimió un sello en Latinoamérica, analiza Carmen de Sierra, doctora en Historia.
La realidad de las mujeres negras que quedó en evidencia tras el diagnóstico socioeconómico y cultural elaborado por iniciativa de Beatriz Ramírez contribuyó a establecer una relación más firme con el feminismo.
























Buenos dias quisiera saber la historia de la mae preta velha maria do rosario y la bahiana margarita si serian tan amables,de ser posible los simbolos de puntos cabalisticos en general y sus significados,desde ya muchas gracias gabriela de oxala
El enlace del capitulo 7 no esta funcionando, favor corregirlo.
Gracias.
Solucionado el problema del audio.
Muchas gracias Sr. Pardo
Muchas gracias
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