Todos los años, centenares de miles de creyentes visitan en la provincia argentina de San Juan el lugar de martirio y muerte de la Difunta Correa. En la serie Cultos Populares, Radio Nederland plasma esa fe de los promesantes basada en los milagros que concede.
Realización: José Zepeda
Los hechos ocurrieron aproximadamente entre las décadas de 1840 y 1850. Se vivían luchas fratricidas entre “unitarios” y “federales”, y en todo el país las batallas llenaron de sangre el suelo argentino. Los jefes de tropas y de montoneras abusaban abiertamente de la población civil sometiéndola a sus violentos desmanes. Una tropa montonera venida desde La Rioja pasó por San Juan para reclutar tropa y vituallas. Así reclutaron a Baudilio Bustos el joven esposo de Deolinda Correa.
La Difunta Correa era una mujer linda, de buen porte. Al quedar desamparada sin su esposo corría peligro. Su futuro cierto, tarde o temprano era convertirse en concubina obligada del Jefe de la zona.
Solo se abrían ante Deolinda dos caminos: aceptar al otro hombre que no era su marido y convertirse en amante infiel, o huir siguiendo la ruta seguida por la montonera. Y es así que sale con su hijo en brazos siguiendo el camino de la tropa que había llevado a su marido.
Habría salido desde su casa en calle Dos Álamos ubicada en la zona denominada La Majadita de la Provincia de San Juan que desemboca en el río San Juan. Su inexperiencia hizo que se perdiera entre los cerros y médanos deambulando sin rumbo antes de encontrar “Vallecito”, a donde habría llegado exhausta y sin agua ya en los límites de su fuerza y de su vida.
Allí habría subido al cerro más alto del lugar, y sin encontrar ninguna esperanza de vida baja hasta el río seco, se sienta, y en su última expresión de amor abraza a su hijo hacia su pecho, trata de darle de mamar y le pide a Dios por su hijo, y mientras va muriendo de sed sigue alimentado y saciando la sed del niño… Y así los encontraron los arrieros. Ella muerta, el bebe vivo, por esos misterios inexplicables que dan origen a la leyenda. Luego vendrían las sanaciones y los milagros de la Difunta Correa.
























El culto a la Difunta Correa muestra que la fe de la gente puede mucho más que la prédica de la iglesia católica que tanto hizo para descalificar a sus promesantes. Es la gente sencilla, de a pie, los que le dan identidad a este fenómeno que se mantiene vivo y se renueva con gran fuerza, en cada semana santa y en la cabalgata de los gauchos. BIEN RADIO NEDERLAND POR MOSTRARLO
Como sanjuanina, residiendo en Buenos Aires, me pone orgullosa que Radio Nederland dedique un video al mito de la Difunta Correa, tan evocada por la gente del interior especialmente para la semana santa
Jose:
Una historia muy conmovedora, y como siempre
protagonisada por aquellas que siempre llevan
la peor parte en el periplo de la vida, las
madres.
En Cuba tambien hay una virgen a la cual muchos
fieles le llevan y dejan ofrendas, esa es la Virgen
del Cobre.
Sin embargo a diferencia de la Difunta Correa
la Virgen del Cobre
no escucha a los cubanos, y creo que se debe a un castigo
de todas las madres difuntas y aquellas que han perdido sus hijos por la independencia de cuba
que forman una legion junto a Leonor la madre del Apostol de Cuba a quien el queria
muy bien y sabes porque Jose? - porque debe ser muy doloroso para una madre que tilden a su hijo
de borracho, y de cobarde porque luchaba por la independencia con su pluma.
Carta a una Madre (http://josemartiyperez.blogspot.com/2009/10/cartas-la-madre.html).
Porla reflexion de la historia te prometo que si yo llego vivo al final de esta carrera de relevo
por la independencia final de Cuba y si la difunta Correa
me escucha, en mis dos deseos le haremos un Santuario en un
pueblito del norte de la habana donde hay un gruta y se cantaba muy bien el Tango, y ademas en honor a todas las
madres cubanas el Dia de las Madres sera el Dia de la Independencia de Cuba y se edificara en Cada pueblito cubano
un Busto a la Madre al cual con caracter obligatorio habra que llevarles flores y leerles estas cartas para que, Leonor
les perdone y nunca mas se les olvide.
Gracias por la historia
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