Existen diferentes dispositivos que sustituyen un corazón trasplantado o un corazón artificial. Uno de ellos es el Heartmate II, que se utiliza de forma más habitual como solución “puente” durante el tiempo de espera para un trasplante, aunque hay pacientes que se acostumbran tanto al Heartmate II que después no quieren ser trasplantados. Los avances de la tecnología en función de la medicina hacen que estos dispositivos permitan tener una vida normal y un considerable ahorro económico.
Producción de Sergio Acosta
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Emisión jueves 9 de febrero
En la Clínica Universidad de Navarra, en España, se ha realizado el implante del Heartmate II, un ventrículo artificial a un paciente de 66 años. Se trata de la segunda operación de su tipo en el país. Aprovechando éste acontecimiento tomamos contacto en Ciencias con el Dr. Gregorio Rábago, director del servicio de Cirugía Cardíaca de la mencionada clínica, y quien dirigió el equipo de la intervención.
Heartmate II
El ventrículo artificial Heartmate II se compone de una bomba mecánica que funciona de forma paralela al corazón, conectada por un extremo al ventrículo izquierdo y por el otro a la aorta. Su principal función consiste en ayudar al órgano cardiaco a bombear la sangre con la fuerza necesaria para que llegue a todo el organismo, sustituyendo la actuación del ventrículo izquierdo. “El cometido del HeartMate es suplir la función de este ventrículo”, subraya el doctor Rábago.
El dispositivo está formado por una bomba mecánica provista de un motor con turbina que al girar consigue impulsar la sangre. Para ello la turbina gira de forma permanente gracias a un cable a través del cual recibe la energía necesaria procedente de dos baterías externas que debe llevar el paciente en un cinturón. A su vez, el dispositivo se mantiene conectado a un sistema de control que, junto a las baterías, forma parte de un circuito externo.
Ventajas del Heartmate II
Las baterías que alimentan la turbina del ventrículo artificial tienen una autonomía de entre 12 y 14 horas frente a las 5 horas de un corazón artificial. Según la casa fabricante, se estima que la vida útil del HeartMate II es de unos diez años. En definitiva, apunta el doctor Rábago, “se trata de un dispositivo que permite al paciente llevar una vida bastante próxima a la normalidad, evitándole una hospitalización frecuente o continua”.
Otra de las ventajas que aporta el HeartMate II es que “al no tratarse de un órgano de donante -como ocurre en el caso de un trasplante cardiaco-, sino de un dispositivo electrónico, no genera rechazo alguno en el paciente lo que le evita tomar medicación inmunosupresora de por vida”, destaca el especialista.
En hospitales internacionales el ventrículo artificial HeartMate II se utiliza de forma más habitual como solución “puente” durante el tiempo de espera para un trasplante cardiaco, “ya que en otros países los plazos para recibir un órgano de donante suelen ser mucho más prolongados que en España”, advierte el especialista. En conclusión, el doctor Rábago destaca que “numerosos estudios internacionales han puesto de manifiesto que la eficacia de estos dispositivos permite realizar una vida normal, con un considerable ahorro económico, a pacientes con insuficiencia cardiaca terminal que hasta ahora no contaban con otras opciones terapéuticas”.
Las partes del corazón
Si hacemos un corte transversal del corazón con la aurícula izquierda en la parte superior encontramos que la “bomba del cuerpo” cuenta con 19 partes: el endocardio, el miocardio, el epicardio, el pericardio, las cámaras cardiacas, aurícula izquierda, aurícula derecha, ventrículo derecho, ventrículo izquierdo, válvulas cardiacas, válvula mitral, válvula aórtica, válvula tricúspide, válvula pulmonar, arteria aorta, arteria pulmonar, venas pulmonares, vena cava superior y vena cava inferior.
Ventrículo izquierdo
El ventrículo izquierdo, al que nos referimos en éste programa es una de las cuatro cavidades que tiene el corazón (dos aurículas y dos ventrículos). Es la parte del corazón con mayor cantidad de tejido muscular debido a que es éste ventrículo el que impulsa la sangre hacia la arteria aorta, que es la que lleva la sangre a la mayor parte del cuerpo.
El ventrículo izquierdo es más alargado y de forma más cónica que el derecho. También es más grueso y más muscular que el derecho ya que debe bombear la sangre a una presión mayor.
Insuficiencia cardíaca
El concepto "insuficiencia cardíaca" puede resultar muy alarmante, pero esto no quiere decir que el corazón haya dejado de funcionar de repente, si no que no está bombeando como debería. La insuficiencia cardíaca es generalmente un proceso lento que empeora con el tiempo. Es posible que no haya síntomas durante muchos años.
Al tratarse de una lenta manifestación y progresión de la insuficiencia cardíaca esto conlleva a que aumenten los esfuerzos del corazón por compensar su debilitamiento gradual. Para ello aumenta de tamaño al esforzarse por bombear más rápidamente para que circule más sangre por el cuerpo.
¿Quiénes tienen un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y cuáles son sus causas?
Según la Asociación Americana del Corazón, las personas mayores de 40 años de edad tienen una probabilidad de 1 en 5 de tener insuficiencia cardiaca en algún momento de su vida.
Como en la actualidad la gente vive más y sobrevive a otros problemas médicos, tales como los ataques cardíacos, conlleva a que aumentan el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca. Las personas que sufren de otros tipos de enfermedades cardiovasculares también tienen un mayor riesgo de padecerla.
Para tratarla existen diversos tratamientos que ayudan a reducir el esfuerzo del corazón, entre ellos, los cambios en el estilo de vida, los medicamentos, las intervenciones coronarias percutáneas y la cirugía.
Entre las intervenciones coronarias percutáneas esta la angioplastia, la implantación de stent, o el tratamiento con fármacos inotrópicos a través de un catéter que aumenta la capacidad de bombeo del corazón.
Entre los procedimientos quirúrgicos están la reparación o reemplazo de válvula cardíaca, la implantación de marcapasos, la corrección de defectos cardíacos congénitos, bypass coronario, dispositivos de asistencia mecánica, y en último caso un trasplante de corazón.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo de la insuficiencia cardiaca pueden ser ataques cardíacos previos, enfermedad arterial coronaria, hipertensión, arritmia, enfermedad valvular cardíaca, cardiomiopatía, defectos cardíacos congénitos, abuso de alcohol y drogas, y hemocromatosis (acumulación peligrosa de hierro en el organismo).
Muchas veces, la insuficiencia cardiaca deriva en que la solución definitiva debe ser un trasplante de corazón. Es un procedimiento que se hace desde hace más de 20 años, con un éxito creciente, y que en la actualidad se lleva a cabo en muchos hospitales de todo el mundo.
No es una solución para todos los problemas de corazón. De hecho, sólo puede llevarse a cabo en un muy pequeño número de pacientes que tengan menos de 55-60 años, con algunas enfermedades cardíacas muy determinadas que limiten drásticamente su esperanza de vida, a no más de 2 ó 3 años, que tengan todos los otros órganos vitales en excelente estado (particularmente los riñones, el hígado y los pulmones), que sean muy estables emocionalmente y que tengan una familia muy colaboradora.
Según datos de la Fundación española del corazón, 23 millones de personas en el mundo padecen insuficiencia cardíaca.




















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