El cuarto episodio de la serie América Entretejida transcurre en Machu Picchu, Perú. Llegados a este punto, el viajero es un “Chasqui”, el mensajero que en el Imperio incaico transmitía noticias.
Realización de Juan Carlos Roque
A vuelo de pájaro el viajero recobra el aire y por un instante puede ver los rostros amigos de los tejedores y sus manos virtuosas. Por una fracción de segundo, el valle, la sabana, el río, el mar, la nube, las fibras, los colores y los ancestros acuden simultáneamente a saludarse; como hermanos a la cima del ‘Apu’, el espíritu de las montañas.
Llegados a este punto, el Promotor Cultural de este proyecto con tejedores latinoamericanos, el colombiano Gustavo Carvajal, se convierte aquí en un emisario de los Artesanos y de los Maestros Tejedores que porta un correo privilegiado, con la misión de pasar de mano en mano materiales de tejido para trasladarlos de un lugar a otro y solicitar que los artífices zapotecos, zenúes y los descendientes de los incas tejan colectivamente el sueño de Nuestra 'América Entretejida'. Se produce entonces lo que los zapotecos denominan guelaquetza, el dar y recibir. Véalo en el siguiente video.
Radicado en Nueva York, Carvajal es defensor de estas culturas milenarias, y lleva años promoviendo la labor de los tejedores de los pueblos indígenas zapoteco, zenú e inca. De ahí que la entrevista con él transcurra en el icono de Machu Picchu, desde donde el panorama del viaje realizado se ve muy claro.
Solo este punto de la geografía del continente puede ser el escenario para cotejar la bitácora del viajero de la América Entretejida; sólo desde esta cima se puede ver como el tornasolado Quetzal se transforma en portentoso Cóndor.

















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