La Paz (AGENCIAS/RNW) - Los cuerpos de los tres muertos registrados en graves enfrentamientos entre manifestantes y policía en el poblado boliviano de Yapacaní (este), en el marco de disputas por el control de la alcaldía local, son velados este jueves en medio de críticas al gobierno y pedidos de renuncia del ministro del Interior.
Los restos de dos de los fallecidos por disparos de armas de fuego son velados en el coliseo municipal de Yapacaní, mientras que el de la tercera víctima, que pereció electrocutado en un ataque a la estación policial, lo es en su domicilio.
La calma predominaba este jueves en el poblado de unos 30.000 habitantes, nicho electoral del presidente Evo Morales en una región oriental cuyas élites son adversarias del mandatario, aunque los pedidos de justicia y sanción a los responsables de la violencia son crecientes.
La cifra oficial de víctimas es de tres muertos y más de sesenta heridos, entre estos 17 policías, y medios locales sostienen que uno de los heridos se debate entre la vida y la muerte. La violencia estalló la tarde del miércoles en Yapacaní tras la decisión de la justicia de restituir en el cargo al alcalde David Carvajal, resistido por la población, quien finalmente tuvo que renunciar al cargo.
El fiscal general interino, Beimar Guzmán, instruyó de su lado desde su sede en Sucre, capital administrativa de Bolivia, el inicio de la investigación de los hechos.

























