El lunes se espera en Turín el veredicto en el mayor proceso jamás organizado en torno al drama del amianto, donde una pena de 20 años de cárcel fue requerida contra el ex propietario del grupo suizo Eternit y un ex accionista belga de la empresa en Italia.
El magnate suizo Stephan Schmidheiny y el barón belga Jean-Louis Marie Ghislain de Cartier de Marchienne están acusados de ser los responsables de la muerte de unas 3.000 personas en Italia, ex obreros o habitantes de Casale Monferrato y Cavagnolo (norte), Rubiera (norte) o Bagnoli (sur), ciudades donde Eternit Italia tenía sus fábricas.
El proceso, que se inició en diciembre de 2009 en Turín (norte) y reunió a más de 6.000 querellantes, es también el primero con carácter penal: las víctimas del amianto, que como en Francia demandan la organización de un proceso similar, esperan que pueda crear un precedente.
Schmidheiny y Cartier de Marchienne, considerados por la fiscalía al cabo de una investigación de cinco años como los responsables de la gestión de Eternit Italia, están acusados de haber provocado "una catástrofe sanitaria y ambiental permanente" y de haber violado la reglas de la seguridad laboral.
El 4 de julio de 2011, la fiscalía requirió la más severa pena posible por los delitos, es decir doce años, más ocho años, en la medida que las consecuencias de esos delitos se hacen aún sentir: las personas expuestas al amianto pueden enfermarse varias décadas después.
"Nunca había visto una tragedia semejante (...). Afectó a diferentes regiones de nuestro país, a asalariados y habitantes. Sigue sembrando la muerte y seguirá haciéndolo no se sabe por cuanto tiempo", destacó el fiscal Raffaele Guariniello en su acusación.
La defensa negó la responsabilidad directa de los dos acusados, que nunca asistieron a las audiencias.
"Me imagino que tenían vergüenza", explicó a la AFP Carlo Liedholm, de 53 años, que perdió su esposa fallecida en 2008 a los 49 años.
"El amianto provocó aquí más muertos que el sismo de Aquila" en abril de 2009 (309 muertos), recordó.
"Mi esposa nació y creció en Casale Monferrato, en este ambiente lleno de polvo. Cayó enferma en enero de 2007, a los 47 años. Le sacaron un pulmón, pero no había nada que hacer. Murió al cabo de 18 meses", relató.
"Nada me podrá devolver a mi esposa, es una injusticia que haya muerto como miles de otras personas por culpa de delicuentes asesinos de la peor especie", comentó.
"Desde los años 60 se sabía que ese material era peligroso, estoy estupefacto de que Eternit Italia haya continuado sus actividades hasta 1986", agregó indignado.
Los representantes de los acusados, contactados por la AFP, no quisieron formular "ningún comentario" antes del veredicto, que de todas maneras no cerrará el capítulo judicial.
"Pienso que por cierto habrá apelaciones, porque de una u otra manera no habrá resignación frente a la decisión en primera instancia, es inevitable", advirtió Bruno Pesce, coordinador de la asociación de familias de las víctimas de Casale Montferrato y Cavagnolo.
El 3 de febrero, el consejo municipal de Casale Montferrato, después de aceptar una negociación amistosa, finalmente rechazó 18 millones de euros propuestos por Schmidheiny a cambio de que la comuna renunciase a constituirse parte querellante.
© ANP/AFP


















