Un alto responsable chino que participó en las negociaciones para desactivar la rebelión de los habitantes de un pueblo del sur de China, afectados por las expropiaciones, estimó que el país debe prepararse para nuevas protestas de este tipo, ya que los ciudadanos reclaman el respeto de sus derechos.
"En esta región, había muchos problemas que no fueron resueltos a tiempo. Y una vez que la violencia surgió, las recaídas fueron graves", declaró Zhu Mingguo en una reunión sobre la estabilidad social, según publicó el periódico oficial Guangzhou Daily.
Los campesinos de Wukan, una localidad de unos 13.000 habitantes en la costa de la provincia de Guangdong (sur), se rebelaron para denunciar la corrupción de las autoridades locales. Su enojo estalló luego de expropiaciones de tierras que consideraron ilegales.
Esta crisis, que tuvo gran repercusión en el país, se tranquilizó la semana pasada. Las autoridades liberaron a los cabecillas de la rebelión, quitaron personal policial que rodeaba la localidad y enviaron un equipo a cargo de recoger las quejas de la población. La prensa oficial china había criticado la actitud de las autoridades locales de Wukan que primero impusieron una decena de días de bloqueo al pueblo y luego optaron por una posición más conciliadora.
"La conciencia que tiene el público en materia de democracia, de igualdad y de derechos de los que dispone no deja de reforzarse, y por consecuente las demandas aumentan", declaró el alto responsable chino en esta reunión. "La gestión de los movimientos de masa es cada vez más difícil", agregó.
© ANP/AFP


















