El 'hermano musulmán' Mohamed Mursi, que asumió este sábado el cargo de presidente de Egipto, ha querido borrar su imagen de declarado islamista y mostrarse como el símbolo del cambio y de la rebelión que acabó con la presidencia de Hosni Mubarak.
Prometiendo preservar los logros de la "revolución", garantizar los derechos de la minoría cristiana y no obligar a las mujeres a llevar velo, Mursi ha multiplicado las garantías para conquistar apoyo más allá de los islamistas. "Hoy, el pueblo egipcio sentó las bases de una vida nueva, de una libertad total, de una verdadera democracia", afirmó el nuevo presidente este sábado, al asumir el cargo.
En un reciente discurso, ya se había comprometido a trabajar "codo a codo con los egipcios para un futuro mejor, por la libertad, la democracia y la paz". También prometió "servir a todos los egipcios" sea cual fuese su obediencia política o religiosa.
Este ingeniero de 60 años, con un diploma de una universidad en Estados Unidos, está apodado "rueda de auxilio" porque sustituyó en el último momento al candidato previsto, Jairat al Shater, cuya candidatura fue invalidada finalmente por una condena durante la presidencia de Mubarak.
Mursi, sin gran carisma, aparecía en los carteles electorales con un traje azul y una mirada tímida al lado de varias personas, entre ellas una mujer con nicab (velo integral) y un pope copto.
En sus primeras apariciones públicas pareció a la defensiva y según numerosos analistas no tenía el perfil de un favorito. Pero durante la campaña fue ganando en tenacidad y confianza en sí mismo, con el apoyo además de la inmensa red que constituyen los militantes de los Hermanos Musulmanes, la fuerza política más importante y mejor organizada del país.
Desde hace décadas, los Hermanos Musulmanes están muy implicados en política pero sobre todo en el terreno social, caritativo y en los sindicatos profesionales.
"Hemos resistido (la campaña negativa) de los medios hablando directamente con la gente", explica a la AFP Esam Al Erian, vicepresidente de la estructura política de los Hermanos, el Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ).
Mursi dirige el PLJ, de lejos el principal partido del país, y que obtuvo casi la mitad de los escaños del parlamento en las recientes elecciones legislativas.
La elección fue invalidada a mediados de junio por la Corte constitucional debido a irregularidades en la ley electoral.
Mohamed Mursi se presenta como el "único candidato con un programa islamista" y es partidario de un "proyecto de renacimiento" basado en los principios del islam.
También es favorable a tener relaciones "más equilibradas" con Washington y amenaza con revisar el tratado de paz con Israel si Estados Unidos bloquea su ayuda a Egipto. Sin embargo asegura que respetará los compromisos internacionales de Egipto.
Mursi nació en la gobernación de Sharqiya, en el delta del Nilo, y tiene un diploma de ingeniero que obtuvo en 1975 en la universidad de El Cairo. En 1982 se doctoró en la Universidad de Carolina del Sur (Estados Unidos).
Tras militar en un grupo antiisraelí, el Comité de Resistencia al Sionismo, Mursi ha dedicado la mayor parte de su actividad política a los Hermanos.
En el año 2000 fue elegido diputado y reelegido en 2005, antes de pasar siete meses en prisión por haber participado en una manifestación de apoyo a los magistrados reformistas.
En 2010 se convirtió en portavoz de la cofradía y miembro de su oficina política. El 28 de enero de 2011 fue encarcelado brevemente, tres días después del inicio de la revuelta que terminó con la caída de Hosni Mubarak.
También calificó de "farsa" el juicio a Hosni Mubarak, en el que el ex presidente fue condenado a cadena perpetua, pero en el que varios ex altos responsables de la seguridad, implicados en la represión de la revuelta popular del año pasado fueron absueltos.
© ANP/AFP














