El partido islamista Ennahda venció en las elecciones celebradas el 23 de octubre en Túnez con el 41,47% de los votos, según los resultados finales provisionales anunciados el jueves por la noche por el presidente de la comisión electoral Kamel Jendubi.
El partido islamista "obtiene 90 de los 217 escaños de la asamblea constituyente, delante del Congreso por la República (izquierda nacionalista), 30 escaños (13,82%) y el Ettakatol (izquierda) 21 diputados (9,68%)", anunció Jendoubi, cuatro días después de las históricas elecciones celebradas nueve meses después de la caída del régimen de Ben Alí.
Con estos resultados, el partido islamista tunecino, duramente reprimido durante el régimen anterior y legalizado durante la revolución que acabó con Ben Alí, entra por la puerta grande en la escena política tunecina y deberá tomar parte en todas las grandes decisiones futuras del país.
La lista sorpresa de estas elecciones, "La Petición Popular por la Justicia y el Desarrollo" de Hechmi Haadmi, un rico empresario residente en Londres, se colocó en cuarta posición con 19 escaños, pese a que se invalidaron sus listas en seis circunscripciones por "irregularidades en la financiación".
El Partido Demócrata Progresista (PDP, centro), formación histórica, logra sólo la quinta posición, con 17 escaños.
Según la comisión electoral, las formaciones políticas disponen ahora de dos días para presentar recurso contra estos resultados.
Los tunecinos votaron en masa el domingo en las primeras elecciones libres del país para elegir una asamblea constituyente encargada de elaborar una nueva carta magna y de nombrar un nuevo gobierno.
Poco después del cierre de las urnas, los islamistas y los principales partidos de izquierda iniciaron ya las negociaciones para la formación de un gobierno de unidad nacional, por expreso deseo del Ennahda.
El número dos del partido islamista, Hamadi Jebali, de 62 años, ya se postuló para dirigir el futuro gobierno, aunque al jefe del ejecutivo lo deberá elegir el presidente provisional del país, quien a su vez, deberá ser nombrado por la asamblea constituyente.
Jebali también declaró su oposición a que en esas negociaciones participe "Petición Popular" de Hechmi Haadmi, un rico empresario originario de Sidi Buzid y afincado en Londres, desde donde realizó su campaña electoral a través del canal de televisión por satélite Al Mustakilla.
En ese canal, Haamdi aseguró este jueves sus "temores" a que su electorado manifestase su rechazo tras la decisión de los islamistas.
Tras el anuncio del resultado electoral estallaron actos de violencia en Sidi Bouzid, la ciudad del centro de Túnez donde comenzó la revolución, y en Regueb, a unos 50 kilómetros.
Más de 2.000 jóvenes atacaron el local del partido islamista Ennahda y lanzaron piedras contra las fuerzas de seguridad en Sidi Bouzid, donde la lista de Haamdi fue sorprendentemente la más votada.
La lista de "Petición Popular" fue invalidada en Sidi Bouzid y en otras cinco circunscripciones por financiación irregular.
Poco después, Haamdi, anunció que retiraba el conjunto de sus listas tras su invalidación parcial por la comisión electoral.
"Me retiro oficialmente de esta operación política, tras el anuncio de la invalidación del voto expresado por miles de electores, en particular en Sidi Buzid, la antorcha de la revolución", declaró a la AFP desde Londres.
El partido Ennahda acusa específicamente a Haamadi, uno de los fundadores del movimiento de estudiantes islámicos en Túnez, en los años 70, de haber renunciado a sus creencias.
En un intento de disipar el fuerte temor de que provoca su próximo acceso al poder, Ennahda afirma reiteradamente que la futura Constitución, una de las prioridades de la próxima asamblea tras las elecciones, no nacerá "sin un consenso de los partidos e interlocutores representados."
De ningún modo se trata, para Jebali, de "imponer una Constitución (...) que derogue ciertas libertades como la libertad de creencia, la libertad individual, la situación jurídica de la mujer y su lugar en la sociedad".
© ANP/AFP

















