A las 20.30 hora local de ayer lunes despegaron desde el aeropuerto amsterdamés de Schiphol los primeros aviones en cuatro días, tras las restricciones aéreas como consecuencia del desplazamiento de la nube de ceniza volcánica sobre parte de Europa. Los tres aviones partieron con destino a Shanghai, Nueva York y Dubái, respectivamente. La mayoría de los pasajeros varados en la terminal aérea holandesa viajaba a uno de esos destinos. Asimismo han partido desde Curazao y Surinam los primeros vuelos hacia Holanda.
La compañía aérea KLM retoma este martes la mitad de los vuelos europeos, como así también las compañías de vuelos chárter Transavia y Martinair. Asimismo otros países vuelven a abrir su espacio aéreo. Sin embargo, las terminales aéreas londinenses permanecen cerradas. También Noruega ha vuelto a cerrar su espacio aéreo. Por el momento se ignora cuántos vuelos se habilitarán este martes en Europa. Antes de ir a la terminal aérea, las autoridades del aeropuerto de Schiphol recomiendan a los pasajeros que tomen contacto con las compañías aéreas sobre quienes recae en primer lugar la responsabilidad del vuelo y los pasajeros. Los ministros de Transporte de los 27 Estados miembros de la Unión Europea decidieron el lunes limitar la prohibición de vuelo en Europa a determinadas zonas. El espacio aéreo se divide en tres zonas: una región prohibida, cercana a la emisión de cenizas volcánicas, una zona segura y por ende libre de ceniza y una tercera en la que se puede volar aunque con restricciones.
La delimitación fue estipulada por la Organización Europea para la Navegación Aérea, Eurocontrol. La zona prohibida incluye la región en torno al volcán islandés, cuyas cenizas obligaron a las compañías aéreas a mantener en tierra sus aparatos durante cinco días. Siete millones de pasajeros se vieron imposibilitados de viajar. Asimismo en las zonas seguras siguen en vigor las medidas adicionales de seguridad y las restricciones. Al respecto, se ha establecido que sólo se puede volar en Holanda durante el día. Los pilotos deberán tomar medidas extras para evitar el contacto con la ceniza volcánica, como por ejemplo volar a una altura superior a la normal. Entretanto se comunica que el tráfico aéreo norteamericano sufre los efectos de la ceniza volcánica que se desplaza hacia el oeste. Se notifica que nueve vuelos nacionales, que debían despegar del aeropuerto canadiense de Saint John en Terranova, fueron cancelados.



















