El presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, ratificó este viernes a Felipe Muñoz como jefe del servicio secreto y de inmigración (DAS), organismo que se halla en el centro de una controversia por acusaciones de supuesto espionaje ilegal en este país y en Ecuador.
Santos, quien asumirá el poder este sábado, dijo que Muñoz seguirá al frente del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), en un acto con el mandatario saliente, Álvaro Uribe, en el que también anunció la designación de Diego Molano como futuro ministro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
Muñoz es uno de los pocos funcionarios del gobierno de Uribe ratificado por Santos, quien fue ministro de Defensa de la administración saliente.
El responsable del DAS "está haciendo una labor importante en la transformación de esa entidad", señaló Santos al hacer el anuncio tras una última reunión de empalme con Uribe en el Palacio de Nariño (sede del Ejecutivo).
El DAS, que depende directamente de la presidencia, se halla en el centro de una polémica tras denuncias de que ese organismo y funcionarios cercanos a Uribe habrían estado implicados en una trama de escuchas ilegales y seguimientos contra jueces de la Corte Suprema, periodistas, líderes opositores y activistas por los derechos humanos.
La Fiscalía General ha citado a declarar a varios funcionarios salientes, entre ellos el secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno; el secretario de prensa, César Velásquez, y el secretario jurídico de la Casa de Nariño (sede del Ejecutivo), Edmundo del Castillo, en el marco de las investigaciones sobre ese asunto.
Además, según la prensa ecuatoriana, el DAS supuestamente espió al presidente Rafael Correa, aunque el gobierno de Uribe negó tal versión.
© ANP/AFP


















El presidente Dwight D. Eisenhower testimonio que en Estados Unidos un solo consorcio entre la gran industria y el gran aparato militar (Military-Industrial Complex: MIC) crear situaciones artificiales de guerra con el objetivo de aumentar al máximo la producción bélica y llevar a límites astronómicos las ganancias de sus industrias, de las que jefes políticos y militares reciben sus grandes dividendos secretos.
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