El ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim, a cuyo país Francia quiere vender su avión Rafale, dijo el martes en París que Brasil sabe que "no podrá aplazar indefinidamente" su decisión de dotarse de un aparato supersónico de combate pero que por ahora priman "consideraciones financieras".
"El asunto de los aviones de combate ha sido evocado de forma bastante general" y "en este momento la consideración fundamental frente a una decisión es de orden financiero y económico dada la situación del mundo", respondió Amorim en rueda de prensa conjunta con su par francés, Gérard Longuet.
Interrogado insistentemente al respecto, el ministro brasileño fundamentó la posición de su país en que si bien "la economía de Brasil crecerá un 4%, no sabemos exactamente cuáles serán las consecuencias de la crisis financiera mundial en Brasil".
"Hay que ser prudentes, sin olvidar que nuestras necesidades en defensa requerirán una decisión que no podrá ser aplazada indefinidamente", agregó Amorim que desatacó el diálogo "muy abierto y franco" con Francia en materia de cooperación en diversos ámbitos como la "defensa cibernética".
Francia sigue aspirando a obtener una millonaria licitación en Brasil para la venta de 36 aviones de combate Rafale, joya del constructor aeronáutico francés Dassault Aviation que está en servicio en las Fuerzas Armadas francesas pero que nunca fue vendido al extranjero.
En 2009 durante una visita oficial a Brasil el presidente francés Nicolas Sarkozy anunció que vendería esos caza a Brasil, pero las discusiones están en suspenso desde fines de la presidencia de Luiz Inacio Lula da Silva y la llegada al poder de su sucesora Dilma Rousseff que argumentó recortes presupuestarios.
Otros dos constructores aeronáuticos se disputan esa jugosa licitación que oscila entre 4.000 y 7.000 millones de dólares: el estadounidense Boeing con el F/A-18 Super Hornet, y el sueco Saab con el Gripen NG.
El predecesor de Amorim, Nelson Jobim, indicó en Francia en julio pasado que una decisión sobre la eventual compra del Rafale había sido aplazada "hasta comienzos de 2012".
Amorim, que vino a Francia invitado por su par francés y que respondió a todas las preguntas en francés, dijo que "no está excluida" una decisión en 2012, pero aclaró que "no está prevista".
Sin embargo admitió que la flota de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) tiene que ser renovada. "Hay urgencia porque, por ejemplo, la vida útil de los Mirage se está agotando y será muy caro mantenerlos después de 2013".
"Pero no es solamente la urgencia la que determina las cosas sino también las posibilidades materiales", insistió Amorim ex canciller de Brasil, que luego se reunió con el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé con quien habló del "conjunto de las relaciones bilaterales", según una muy escueta declaración del portavoz de la cancillería, Bernard Valero.
El miércoles al mediodía Amorim se entrevistará con el presidente Sarkozy y luego visitará un astillero naval en Cherburgo (noroeste de Francia) donde se está construyendo uno de los cuatro submarinos convencionales de clase "Scorpene" que Brasil compró a Francia en 2009 en el marco de un programa de cooperación bilateral.
Ese acuerdo de transferencia de tecnología suscrito con Francia también incluye un submarino de propulsión nuclear.
Amorim subrayó en París que "la parte nuclear" se fabrica en Brasil.
El ministro, que el lunes se reunió en Lisboa con el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, destacó la participación "por primera vez" en un teatro de operaciones en el Mediterráneo, en particular en la Fuerza Interina de la ONU el Líbano (FINUL) de una fragata brasileña.
© ANP/AFP

















