Los habitantes de Puerto Said, una ciudad del norte de Egipto donde el miércoles murieron 74 personas en un estadio de fútbol, estaban enfurecidos este jueves con las fuerzas de seguridad por considerar que no hicieron su trabajo.
Muchos testimonios hablan de hinchas golpeados en la cabeza, aplastados o asfixiados en los enfrentamientos o a causa de enfrentamientos que la policía antidisturbios no pudo o no quiso controlar.
"Esta falta de seguridad es anormal", denunció un vecino del lugar, Medhat Mokhtar Naïm.
Algunos de los hinchas "quedaron atrapados en las gradas" llenas para este partido entre el equipo local Al-Masry y un club estrella de El Cairo, Al-Ahly, agregó.
La calma regresó el jueves por la mañana en esta gran ciudad a la entrada norte del canal de Suez, donde se ven edificios antiguos e instalaciones industriales portuarias.
El ejército, cuyo despliegue fue anunciado el miércoles por la noche para prevenir nuevos actos de violencia, se veía en los alrededores de la ciudad.
Algunas personas estaban reunidas frente a un hospital donde atendían a los heridos.
"Los soldados no hacían nada, dejaban a la gente pasar, las revisiones no se hacían correctamente. Es claro que estaba planeado de antemano", acusó otro joven, Mohammed, asegurando que "Puerto Said no haría nunca eso".
"¡Lo que ocurrió fue un complot!", dijo un hombre en la calle. "Debieron haber reforzado la seguridad, pero no se hizo, luego las luces se apagaron", dijo otro.
"Eso ocurrió muy rápido y estaba previsto para que hubiera caos", dijo por su lado Abdelfattah Mohammed, expresando una opinión muy común en la población, rápidamente dispuesta a relacionar este hecho con las dificultades de la transición política en Egipto.
Lo que sucedió "es en beneficio de Habib el-Adly", ex ministro del Interior actualmente juzgado por el asesinato de manifestantes durante la revuelta que llevó a la caída de Mubarak, "para que salga", dijo otro habitante del lugar, Ahmad Hassan Mostafa.
El ex ministro, una personalidad detestada por los egipcios, quería dar a entender que "si está en la cárcel, es el caos".
Los Hermanos Musulmanes, la más importante fuerza política del país, responsabilizaron por el drama a los partidarios de Mubarak que buscan alimentar la violencia.
"¿Por qué los soldados se quedaron sentados hasta el fin del partido?", preguntó Ahmad Hassan Mostafa. "Que se haga justicia", agregó.
Un médico del hospital, Amir al-Masri, indicó que "la mayoría de las muertes fueron causadas por asfixia", pero también se registraron heridas graves en la cabeza que provocaron la muerte y fracturas.
El día anterior el ministro del Interior, Mohammed Ibrahim, indicó que la mayoría de las personas muertas fueron aplastadas por movimientos masivos de gente en el estadio.
El ministro anunció el jueves que renunciaba a sus funciones el director de seguridad de la ciudad, Essam Samak.
© ANP/AFP


















