Un ex asistente de Osama Bin Laden, el sudanés Ibrahim Al Qosi, fue sentenciado el miércoles a 14 años de prisión, en la primera condena desde que el presidente Barack Obama restableció los tribunales militares de excepción en Guantánamo.
El jurado de 10 miembros demoró poco más de una hora antes de alcanzar una decisión sobre la sentencia para Al Qosi, un antiguo chofer de Osama bin Laden, de 51 años y que lleva más de ocho y medio en el centro de reclusión de la base naval estadounidense en la isla de Cuba.
La condena, cuyos detalles no fueron divulgados, debe ser aprobada ahora por un alto funcionario del Pentágono.
El acusado, originario de Sudán, se declaró culpable en julio de apoyo material al terrorismo, un cargo para el cual la fiscalía y la defensa habían acordado una sentencia de entre 12 y 15 años.
Pero Al Qosi también logró un acuerdo con los fiscales sobre qué porcentaje de la sentencia deberá cumplirse en forma efectiva.
Sin embargo, los detalles del acuerdo de culpabilidad alcanzado en julio entre el gobierno estadounidense y el prisionero nunca fueron divulgados.
Tras ponerse de acuerdo, las partes pidieron a los diez jurados tomar en consideración para su veredicto los ocho años y medio que Al Qosi lleva detenido, dijo más temprano a la AFP David Iglesias, portavoz de los tribunales militares a cargo de procesar a los prisioneros de guerra de Estados Unidos, capturados en su mayoría en Afganistán y actualmente recluidos en Guantánamo.
Ibrahim Al Qosi declaró haber trabajado entre 1996 y 2001 como chofer, cocinero y asistente de Bin Laden, el jefe de la red fundamentalista Al Qaida, que reivindicó los ataques del 11 de setiembre de 2001 contra Washington y Nueva York.
Las cortes de excepción fueron decretadas por el gobierno de George W. Bush (2001-2009) para los prisioneros de su llamada "guerra contra el terrorismo", lanzada en Afganistán tras los atentados del 11 de setiembre, en busca de Bin Laden, a quien el entonces régimen de los talibanes afganos le daba refugio, según Estados Unidos.
© ANP/AFP


















Bajas silenciosas
Se producen en soledad y secreto entre los efectivos estadounidenses que combaten o combatieron en las guerras que W. Bush lanzó y Barack Obama continúa. Junio fue el mes más cruel: se suicidaron 32 soldados, un número superior al de cualquier mes de la guerra de Vietnam. Once no estaban en actividad y siete de los restantes cumplían servicio en Irak y/o Afganistán. Son cifras oficiales (www.defense.gov, 15-7-10). En el 2009 segaron su propia vida 245 efectivos y la cifra se superaría este año: 145 se suicidaron en el primer semestre y 1713 lo intentaron sin éxito. La tasa es más alta que la correspondiente a la población civil de EE.UU.
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