La Liga Inglesa de Defensa, EDL, una organización radical anti-islámica, quiere manifestarse en la capital holandesa, Ámsterdam.
Ese grupo está formado principalmente por hinchas de fútbol y es conocido en el Reino Unido por sus violentas manifestaciones. Organizaciones similares de Holanda, Francia y otros grupúsculos anti-islámicos de Europa han anunciado que se sumarán a la manifestación, programada para el 30 de octubre. Dos días después la justicia holandesa se expedirá en un caso sobre Geert Wilders, un político populista de la extrema derecha holandesa. El diputado que actualmente negocia su apoyo a un gobierno de liberales y democristianos, fue procesado por incitación al racismo.
Una portavoz de la municipalidad de Ámsterdam confirmó la noticia. La vocera agregó que en la capital holandesa no es necesario pedir permiso para manifestarse, pero previamente se debe informar sobre ello. La concentración tendrá lugar en la Plaza de los Museos y por el momento no se ha informado sobre medidas de seguridad extraordinarias.


























DENUNCIA: un acto repugnante, y nadie dice nada. Sakineh Mohammadi Ashtiani aún no está a salvo, ya que todavía pueden aplicarle lo que en Irán llaman púdicamente "pena sustitutoria", es decir, la muerte por ahorcamiento, por ejemplo. Ahora bien, ¿qué crimen cometió Sakineh Mohammadi Ashtiani, una madre de familia de 43 años? ¿Qué imprescriptible falta la hizo merecedora, hace cuatro años, de 99 latigazos y, más tarde, de una condena que consiste en ser enterrada viva hasta el cuello para que una horda de machotes le destroce la cabeza a pedradas? Sí, ¿cuál fue ese crimen que pese a que, lo repito, la Embajada de Irán en Londres acabe de anunciar la anulación in extremis de la orden de lapidación, la retiene en el corredor de la muerte de la prisión de Tabriz a la espera de un castigo que, aunque aparentemente menos bárbaro, será igual de atroz? Su crimen, su único crimen, un crimen que, entre paréntesis, ella niega haber cometido, ese crimen que, en el momento en que escribo, y pese a que tres de los cinco jueces que se pronunciaron sobre el caso expresaron serias dudas sobre su culpabilidad, la abocan a una salvaje ejecución, no es otro que el de haber mantenido relaciones extramatrimoniales con un hombre varios años después de... ¡la muerte de su marido!