El Pentágono afirmó este miércoles que no negociará con el sitio web WikiLeaks sobre la creación de una versión atenuada de un segundo paquete de documentos clasificados sobre la guerra en Afganistán, que el sitio web se dispone a publicar próximamente.
"No hemos tenido contacto directo con WikiLeaks," dijo el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman. "No estamos interesados en negociar una versión atenuada de los documentos clasificados", señaló.
Un responsable de Wikileaks dijo poco antes que el ejército estadounidense estaba dispuesto a discutir con el sitio web una colaboración para retirar información sensible de los 15.000 documentos militares confidenciales sobre la guerra en Afganistán que serán publicados próximamente.
El ejército estadounidense "expresó su intención de comenzar un diálogo sobre el tema", señaló a la AFP la islandesa Kristinn Hrafnsson, colaboradora del sitio especializado en publicar documentos confidenciales.
El sitio causó una tormenta mediática y el furor de las autoridades militares estadounidenses cuando envió al diario estadounidense The New York Times, al alemán Der Spiegel y al británico The Guardian unos 77.000 documentos confidenciales sobre operaciones militares en Afganistán en julio.
Ahora WikiLeaks se dispone a publicar los últimos 15.000 documentos confidenciales de un paquete que recibió de una fuente no revelada.
© ANP/AFP


















Un mundo dominado por el capital financiero, por la guerra, la militarización de las relaciones internacionales, la producción bélica y la lógica del mercado mundial, no es viable como futuro de la humanidad.
La producción para la vida, la sostenibilidad ecológica, las energías renovables, los mercados y producciones locales en un contexto mundial, el gobierno de la gente y un movimiento mundial por la paz, son el futuro.
El acuerdo Chávez-Santos tiene que ver con esto. El interés de Santos ha sido básicamente comercial. Pero con la inclusión de los temas de seguridad y los problemas fronterizos, se tocó una parte esencial del problema. Regularizar la situación en la frontera, comprometiendo a Santos, es una de las claves para frenar las manipulaciones mediáticas y limitar la estrategia de EEUU, que sólo prospera con la guerra.
Es una apreciación equivocada pensar que las Farc frenaron un ataque militar a Venezuela, pues no le dieron libertad a Uribe para movilizar fuerzas hacia la frontera. Es no tener idea de cómo son las guerras contemporáneas, en las que los éxitos de la infantería no son la clave del inicio. Se caracterizan por los bombardeos y ataques misilísticos masivos, que destruyen las fuentes económicas, las comunicaciones, los hospitales, las fuerzas militares, que siembran pánico y muerte en la población civil. Lo que no ha habido es la justificación política. Nuestro futuro no puede ser el de Irak.
Algunos siguen creyendo que después de una guerra larga, conquistaremos la felicidad. La destrucción de varias generaciones, la cultura y las bases espirituales de un país, no puede ser el precio.
Las fuerzas concentradas en Colombia por EEUU están en capacidad de demoler las bases territoriales de las Farc ¿Por qué no lo han hecho? ¿Será porque políticamente las necesitan, así como necesitan a Bin Laden? La solución en Colombia y en el mundo, es una solución política. No es fácil, nunca lo ha sido. A veces es más fácil el camino de la violencia.
Fue clave poner el tema en Unasur y sacarlo de la OEA. Fue una derrota del Uribismo. Pese a lo que Santos haga en el futuro, el acuerdo Chávez-Santos, también lo fue. Por eso el carro bomba en Bogotá, de clara factura derechista. Todavía falta, pero Chávez y Maduro hicieron lo que tenían que hacer.
Julio Escalona escalonaojeda@gmail.co