El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, celebró este lunes el triunfo de la Revolución Sandinista de 1979 con la mirada puesta en su reelección en las elecciones 2011, en un país sumido en la pobreza y ante la indiferencia de muchos compatriotas.
"Este pueblo se merece que el gobierno del Frente Sandinista de unidad, reconciliación y paz continúe gobernando en paz" en un segundo mandato "para seguir desarrollando todos estos proyectos" a favor del pueblo, afirmó Ortega, durante un acto que reunió a decenas de miles de seguidores en Managua.
Por eso, "nos vamos a ver la cara el próximo año, en la gran batalla" electoral por la presidencia, auguró el líder sandinista, tras destacar los logros de su gobierno.
El mandatario, se abstuvo por primera vez de atacar a Estados Unidos, limitándose unicamente a mencionar la participación que, según él, tuvo Washington en el golpe contra su amigo, el ex presidente hondureño Manuel Zelaya, en junio del 2009.
Los festejos se realizaron en la plaza La Fe, en el antiguo centro de la capital, que fue destruido por un terremoto en 1972 y que aún conserva algunas viviendas en escombros que sirven de refugio a familias pobres, mientras miles viven en asentamientos adyacentes.
Fue en este histórico sitio, ubicado a orillas del Lago Xolotlán, donde la guerrilla del Frente Sandinista (FSLN, izquierda) anunció el 19 de julio de 1979 el triunfo sobre la dictadura de Anastasio Somoza y el inicio de una nueva era que enrumbó a Nicaragua hacia un sistema de corte socialista.
El fin de la dictadura de Somoza de 42 años movilizó a todo el pueblo hasta la vieja Managua, donde aún se mantiene en pie la derruida antigua Catedral de Santiago -una reliquia neoclásica construida hace más de dos siglos- y el Palacio Nacional, ahora Palacio de la Cultura.
La fecha es celebrada todos los años por miles de simpatizantes del FSLN, que luego del gobierno revolucionario de 1979-1990 retornó al poder en 2007 nuevamente con Ortega, cuyo liderazgo es exaltado en carteles y avisos radiales y televisivos.
"Venimos a ratificar a nuestro presidente Daniel Ortega, porque es el único que ha favorecido a los pobres, el que luchó para devolver los derechos" al pueblo, expresó Angela, del sureño municipio costero de Tola.
Lejos de la plaza, muchos nicaragüenses que aún viven en la pobreza observaban con indiferencia los festejos. Se estima que más de 42.000 nicaragüenses perdieron su empleo el año pasado a causa de la contracción de la economía, y muchos han emigrado.
Por ello, este año, una Managua ensombrecida por la apatía política recibió el aniversario, pese a los esfuerzos de los sandinistas por destacar los programas sociales.
Eso no impidió, sin embargo, que el FSLN llenara la plaza La Fe, que fue adornada con símbolos revolucionarios para recibir a sus simpatizantes -medio millón según el gobierno- que fueron traídos de todo el país para respaldar a Ortega y sus planes de reelección.
"Estamos aquí para respaldar al gobierno, con Daniel al frente", subrayó Isaías Seas, un veterano militante del FSLN que participó en la insurrección sandinista que terminó con 42 años de dictadura militar.
Ortega aspira a la reelección en 2011, amparado en un cuestionado fallo dictado en octubre del 2009 por jueces sandinistas, que anuló la norma constitucional que prohibía la reelección sucesiva en Nicaragua.
Una encuesta de la empresa M&R consultores señala que el 51% de los nicaragüenses no ve con buenos ojos a Ortega y critica su intento de ser reelegido, pero el desencanto con los líderes de la oposición liberal es mucho mayor (81,1%).
© ANP/AFP

















