¿Qué ha sido de Wang Lijun, teniente de alcalde de una de las primeras ciudades de China? Este 'superpoli' incorruptible desapareció esta semana después de un misterioso paso por un consulado estadounidense y pocos chinos se creen la versión oficial del agotamiento.
Este asunto digno de una novela de espías está protagonizado por uno de los policías más respetados del país, que se supone limpio de tríadas en el municipio autónomo de Chongqing, presentado a veces como la mayor megalópolis mundial.
Wang, de 52 años, conocido por sus métodos contundentes, lo lleva escrito en el rostro: mirada de acero y sonrisa que se hace de rogar.
Este 'Eliot Ness' chino, de la minoría mongola, es expertos en artes marciales. En el cuerpo lleva más de 20 cicatrices, recuerdos que heridas por bala o arma blanca.
Su cruzada contra la corrupción en 2009 en Chongqing conllevó miles de detenciones, de sospechosos que han contado atroces sesiones de tortura, y sonados procesos antimafia, entre ellos el de Wen Qiang, alto responsable encargado de justicia, condenado a muerte y ejecutado.
La operación manos limpias cimentó la reputación de Wang y benefició al poderoso alcalde de la ciudad, Bo Xilai, que con toda lógica eligió como adjunto a su jefe de policía y le permitió conservar además la dirección del Buró de Seguridad Pública (BSP).
La semana pasada, la prensa estatal anunció que Wang Lijun ya no dirigiría más el BSP. La noticia fue una sorpresa porque el responsable se identificaba con la función.
Pero lo más sorprendente estaba por venir: al cabo de unos días, la red empezó a propagar rumores sobre una curiosa visita que Wang podría haber hecho al Consulado General de Estados Unidos en Chengdu, capital provincial de Sichuan (suroeste) contigua a Chongqing. Según unos ciberactivistas, el teniente de alcalde intentó solicitar asilo político a las autoridades estadounidenses y les entregó documentos sensibles.
Otros internautas reseñaron un súbito despliegue de cientos de policías alrededor del Consulado norteamericano, aparentemente para acoger al responsable a su salida.
Los rumores se redoblaron cuando el Gobierno se Chongqing anunció el miércoles que Wang fue "autorizado a tomar una baja por enfermedad" por agotamiento, un argumento utilizado antes por el poder comunista para realizar purgas.
Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano confirmó la visita de Wang al consulado, que abandonó "por propia voluntad", pero declinó precisar si el adjunto del alcalde pidió asilo.
Esta tesis ganó fuerza en la noche del jueves, al afirmar el Ministerio chino de Relaciones Exteriores que un hombre de confianza de Bo Xilai permaneció todo el lunes en el consulado. Mucho tiempo para una simple visita de cortesía.
Desde el lunes, a falta de noticias del 'superpoli' venido a menos, las especulaciones se multiplican. El enigma ha provocado más de un millón de mensajes en Sina Weibo, el Twitter chino. "El héroe está atrapado en un callejón sin salida", escribió un ciberciudadano llamado Qianshuiakula.
Wang Lijun podría haber sido conducido a Pekín, escoltado por un funcionario del Ministerio de Seguridad Pública, para ser interrogado, asegura una ONG de Hong Kong basándose en la lista de pasajeros de un vuelo de Air China.
Los analistas estiman que a través de Wang Lijun, la presa es Bo Xilai. Artífice de la espectacular transformación de Chongqing, ciudad laboratorio convertida en importante polo económico de China, Bo parece tener ambiciones nacionales y querría entrar en el Comité permanente del Buró Político del Partido Comunista, corazón del poder.
"Parece que la investigación de Wang Lijun se inscribe en una ofensiva contra Bo. Esquema clásico en China", subrayó Jean-Pierre Cabestan, de la Hong Kong Baptist University. "Puede que Bo ya esté out". "En el Partido Comunista chino, el número uno de una región debe asumir la responsabilidad política de las faltas de sus subordinados", confirmó a su vex el experto Willy Lam.
© ANP/AFP


















