El jefe del Gobierno italiano, Mario Monti, parecía este jueves a punto de abandonar su papel de tecnócrata y entrar en el ruedo político en apoyo a una amplia coalición centrista, una impresión fortalecida por los repetidos ataques de su antecesor Silvio Berlusconi contra su política de austeridad.
Monti no ha dicho nada aún sobre sus proyectos para el periodo que seguirá a su dimisión, prevista tan pronto el presupuesto de 2013 haya sido aprobado en el Parlamento. La votación está programada de momento para el viernes en la noche.
Pero el jueves, ante los dirigentes y obreros de una fábrica Fiat en Melfi (sur de Italia) el ex comisario europeo parecía ya en campaña. "Hoy, en Melfi, comienza una operación de la que sabemos podrá surgir una Italia de corazón fuerte", declaró a propósito de la reactivación de esta fábrica del primer grupo privado italiano.
Monti, de 69 años, defendió con virulencia el balance de su Gobierno, recalcando que había tenido que administrar a Italia "un amargo remedio para extirpar la enfermedad" con medidas de austeridad que "no son fáciles de digerir". Según los grandes diarios italianos, Monti se dispone a lanzarse a la batalla de las legislativas del 24 y 25 de febrero próximos. Prepara, según Il Corriere della Sera, un programa electoral que contiene "reformas capaces de marcar su época".
© ANP/AFP














