Una marcha de indígenas amazónicos por la construcción de una carretera a través de su hábitat con daños al ecosistema comenzó a recoger una creciente solidaridad de diversos sectores de Bolivia, mientras el Gobierno volvió a ofrecer el diálogo en el lugar donde estén los nativos.
Cientos de marchistas permanecen inmovilizados desde el domingo en el Limoncito, a unos 330 km al noreste de La Paz, por un bloqueo de colonos afines al presidente Evo Morales, que les impide el paso, y unos 450 policías que resguardan la zona ante eventuales choques entre bandos.
Dramáticos relatos de penurias de los indígenas amazónicos por falta especialmente de agua sensibilizaron a diversos sectores de la población, entre ellos movimientos campesinos, que les expresaron solidaridad.
En La Paz y Santa Cruz decenas de indígenas aymaras, quechuas y guaraníes, las principales etnias de Bolivia, levantaron vigilias en apoyo a la marcha y en rechazo a persistencia del presidente Morales de mantener la ruta de 177 km por el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).
Unas 50 personalidades y activistas, encabezados por el ex viceministro de Tierras Alejandro Almaraz, partieron la tarde del miércoles rumbo a Limoncito, llevando agua y alimentos.
"En defensa de la Constitución, de la democracia y de los derechos de los pueblos indígenas, los colectivos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz hemos decidido luchar y no nos vamos a conformar con la prepotencia de ninguna dictadura de nuevo o viejo cuño", advirtió Almaraz a medios locales.
En este colectivo figuran, por ejemplo, el ex embajador de Bolivia en Estados Unidos Gustavo Guzmán, el ex senador oficialista Lino Vilca y el dirigente social Oscar Olivera, que en 2000 encabezó en Cochabamba la denominada 'guerra del agua' contra la privatización de ese elemento.
"Ojalá vayan con un espíritu proactivo de impulsar espacios de diálogo y no a fomentar una mayor polarización", reclamó el ministro de la Presidencia, Carlos Romero.
Los colonos leales a Morales iniciaron este miércoles una huelga de 48 horas en la población de Yucumo, cabecera de ingreso de la Amazonia a La Paz, para impedir el ingreso de refuerzos a la marcha y con el propósito de obligarles a iniciar el diálogo, según su principal dirigente, Gustavo Aliaga.
Romero reiteró la "predisposición de enviar una comisión de alto nivel con poder de decisión" a negociar e "instalar mesas en el lugar donde se encuentre la marcha".
Mientras, se habría producido una nueva disidencia en la marcha, pues el presidente de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), Celso Padilla, envió una carta al gobierno para entablar negociaciones el próximo 26 de septiembre en la localidad de Camiri, sudeste del país.
La reunión intentará acercar posiciones sobre los 16 puntos de la plataforma de los indígenas en marcha, destacó Romero.
"Es oficial, Celso Padilla, la APG se desmarcó de la marcha. Está pidiendo un diálogo en Camiri, lo va hacer desde el día lunes", confirmó en tanto desde la marcha a la radio católica Erbol Rafael Quispe, presidente del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyu (CONAMAQ).
Hace dos semanas, unos 150 indígenas del TIPNIS abandonaron la marcha y luego en una reunión con Morales aceptaron iniciar una consulta en la región amazónica respecto a la viabilidad del tramo caminero objetado.
© ANP/AFP


















