El Reino Unido celebró este martes el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens con numerosos eventos a lo largo y ancho del país, incluidos una gran fiesta en su Portsmouth natal y un homenaje solemne en la abadía de Westminster donde descansan sus restos desde 1870.
El príncipe Carlos, heredero de la Corona británica, depositó una corona de rosas blancas y campanillas de invierno sobre la tumba situada en el "Rincón de los poetas" del imponente templo anglicano durante una ceremonia que reunió a figuras del mundo del teatro y la literatura, así como a cerca de 200 descendientes de uno de los grandes referentes de la literatura universal.
A un centenar de kilómetros de Londres, en la costera localidad de Portsmouth (sur de Inglaterra) donde este hijo de un administrativo de la Marina británica vio por primera vez la luz el 7 de febrero de 1812, se sucedían los actos en honor al hijo predilecto.
Dickens, fallecido a los 58 años de edad en el condado de Kent, donde también pasó los años más felices de su infancia, había pedido ser enterrado en la cercana catedral de Rochester, pero la decisión provocó tantas protestas que terminó en la capital.
El bicentenario inspiró también al ministro de Cultura, Jeremy Hunt, que este martes regaló un libro de Dickens a todos sus compañeros del gobierno. Dados los tiempos que corren, el primer ministro recibió dos: "Tiempos difíciles" y "Grandes esperanzas".



















