El papel del Estado frente a las crisis económicas dominan las deliberaciones de la Cumbre Iberoamericana, que se inició el viernes en Asunción, a la que España y Portugal asisten en situación crítica debido a los problemas de deuda de la Eurozona.
Los países latinoamericanos experimentan, por el contrario, un buen desempeño económico gracias a la revalorización de las materias primas, que ha permitido a países como Brasil llevar a cabo una intensa política de asistencia a los más pobres.
"Lo que está demostrando (con estas crisis) es que los Estados tienen que estar para promover el desarrollo, y para ser vigilantes de que los mercados funcionen con eficencia", dijo a la AFP Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarollo económico (OCDE). En ese sentido, recordó que en países europeos donde el "Estado era muy importante, cobraba muchos impuestos, con una presión fiscal de más del doble que América Latina, aún ahí las cosas fallaron", agregó.
"La modernización del Estado es un imperativo", consideró el secretario iberoamericano, Enrique Iglesias, en el discurso inaugural. Según el funcionario, "cada país debe determinar cuán grande es el Estado y cuán grandes son sus relaciones con el mercado". "Más importante es utilizar la capacidad de control y supervisión que la propiedad (...) Se requieren reglas que no asfixien al mercado, con normas estables", opinó.
Los representantes de los 22 países iberoamericanos preparan una declaración que reivindica un "nuevo modelo de Estado desde un enfoque de desarrollo donde el centro sea el ser humano", dijo el ministro de Relaciones Exteriores paraguayo, Jorge Lara.
Por su parte, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, defendió la consolidación del Estado frente a la economía en los países de Latinoamérica. "Apuntamos a construir un espacio capaz de cumplir su rol de redistribuidor de las riquezas, capaz de garantizar una sociedad más equitativa, con la certeza de un trabajo justo y una vivienda adecuada".
España y Portugal, impulsores de esta cumbre, llegan en una situación muy distinta a la de los países de la otra orilla del Atlántico, azotadas por su peor crisis económica y enfrentadas a manifestaciones en sus calles por los recortes que tuvieron que aplicar en sus prestaciones sociales.
"Europa tiene un estado del bienestar que es necesario proteger. Lo último que debería pasar es que se recortara (más) el gasto porque se generaría inestabilidad y genera erosión de la democracia", secretario general de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Francisco Rojas.
© ANP/AFP


















