Las elecciones de los primeros comisarios de policía regionales, que debían encarnar el nuevo rostro de la lucha contra el crimen, se saldaron el viernes con un duro revés para el gobierno británico y una de las tasas de participación más bajas de la historia.
El primer ministro David Cameron, promotor de esta reforma, que fue una de sus promesas de campaña, tuvo que salir a defender a los nuevos comisarios elegidos por cuatro años, que se encargarán de definir las misiones y controlar el presupuesto de las fuerzas del orden en 41 zonas de policía de Inglaterra y Gales y podrán reclutar o revocar a sus responsables.
"Encontré, recorriendo el país, que la gente estaba empezando a entender la idea de un defensor local de la ley y el orden. Ahora los tienen y esa gente en el cargo podrá ahora demostrar su valía", dijo Cameron a la BBC.
"Mi predicción es que la participación será mucho más alta la próxima vez", agregó, cuando la tasa nacional podría ser inferior al 18,5% esperado antes de las elecciones del jueves y en algunas regiones ni siquiera llegaría al 10%, según las estimaciones.
Los críticos acusaron al gobierno de no promocionar suficientemente estas elecciones, que consideraron caras y un riesgo de politización de la policía.
La portavoz de Interior del opositor partido laborista, Yvette Cooper, acusó a la ministra de Interior, Theresa May, de haber "gastado 100 millones de libras (158,5 millones de dólares, 124,5 millones de euros) en estas elecciones en lugar de en 3.000 agentes de policía".
De los 40 ganadores anunciados hasta ahora, 15 son del Partido Conservador, de Cameron, y otros 13 del Partido Laborista, mientras que sólo 12 no tienen afiliación política.
La jornada electoral deparó a Cameron otra mala noticia, su partido perdió también un escaño en la Cámara de los Comunes en Corby, una circunscripción del centro de Inglaterra, la primera victoria en 15 años de los laboristas en una elección parcial ante los conservadores.
© ANP/AFP














