Las tropas kenianas seguían avanzando el martes hacia una zona estratégica en el sur somalí en manos de los rebeldes islamistas shebab.
Desde que Nairobi confirmó el envío de tropas para combatir a los shebab, a los que atribuye los recientes secuestros de cuatro mujeres europeas en su territorio, el ejército keniano penetró hasta 120 km en Somalia.
"Nuestras fuerzas van a concentrar hoy sus operaciones en la región de Afmadow; el lunes por la noche empezaron a desplazarse hacia allá", declaró a los periodistas el portavoz del ejército, el mayor Emmanuel Chirchir.
En tierra, el ejército de Kenia es apoyado por fuerzas progubernamentales somalíes, aunque las operaciones se ven dificultadas por las condiciones climáticas y las carreteras en mal estado.
A nivel diplomático, dos ministros kenianos, el de Defensa Yusuf Haji y el de Relaciones Exteriores Moses Wetangula, se desplazaron este martes a Mogadiscio.
Durante su visita firmaron con el ministro somalí de Defensa un acuerdo de cooperación para operaciones militares y de seguridad, que limita las intervenciones kenianas a la región somalí fronteriza de Baja Juba.
Una potente explosión se produjo a pocos kilómetros del lugar donde estaban los ministros kenianos, probablemente debida a un coche bomba.
La operación keniana actual se produce luego de que dos cooperantes españolas de Médicos Sin Fronteras (MSF), Montserrat Serra y Blanca Thiebaut, fueran secuestradas el jueves en los campamentos de refugiados de Dadaab, este de Kenia, a un centenar de kilómetros de la frontera somalí.
El 11 de septiembre una turista británica, Judith Tebbutt, fue secuestrada y el 1 de octubre lo mismo le ocurrió a la francesa Marie Dedieu.
La intervención de Nairobi en el sur somalí provocó la cólera de los rebeldes shebab, que prometieron replicar contra "el corazón" de los intereses kenianos si este país no se retiraba.
Volviendo a la carga, este martes un jefe de los rebeldes islamistas shebab advirtió que Kenia se expone a ataques "en todos los frentes".
Somalia, un país sin ley ni gobierno efectivo, está sumido desde 1991 en una serie de episodios de enfrentamientos civiles, lo que permite el florecimiento de la piratería, las milicias armadas y los rebeldes extremistas.
Los shebab, vinculados a Al Qaida, controlan buena parte del sur de Somalia.
Nairobi los acusa de estar detrás de numerosos raptos, pero hasta ahora ninguno fue reivindicado por el grupo. Las autoridades kenianas creen que todas las mujeres secuestradas fueron llevadas a Somalia.
Los insurgentes, que se reivindican cercanos a Al Qaida y libran un sangriento combate contra el gobierno de transición somalí (TFG) apoyado pr la comunidad internacional, desmintieron su responsabilidad en los cuatro secuestros.
El martes, Kenia --que deja filtrar escasas informaciones sobre las operaciones militares y su posible duración-- aseguró que las amenazas de los shebab no le daban miedo. "(...) No nos dejaremos intimidar por los shebab", aseguró el mayor Chirchir.
Sin embargo, la policía reforzó la seguridad y los sistemas de información, en particular en la capital Nairobi.
© ANP/AFP

















