Los participantes de la Conferencia sobre Somalia celebrada este jueves en Londres propusieron ayudas y presiones para eliminar la corrupción, la piratería y "la amenaza terrorista" en este país devastado por 20 años de guerra civil.
El primer ministro británico, David Cameron, abrió el encuentro destacando que se trata de "una ocasión sin precedentes de cambiar" la situación en este país del Cuerno de África considerado por el ministro de Exteriores de Londres, William Hague, como "el peor Estado de no derecho del mundo".
"Los problemas de Somalia no afectan sólo a Somalia. Nos afectan a todos", porque "los piratas perturban rutas comerciales vitales y secuestran a turistas, y los jóvenes se envenenan con el radicalismo, alimentando el terrorismo que amenaza la seguridad del mundo entero", explicó Cameron.
"Es una ocasión que no podemos dejar pasar", incidió el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.
"Es hora de que haya una transición y de que Somalia se dote de un gobierno estable", añadió la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.
La secretaria advirtió que "la comunidad internacional no tolerará ninguna prolongación del mandato del gobierno de transición", que expira el 20 de agosto próximo.
Clinton pidió aplicar sanciones -prohibición de viajar y congelamiento de haberes- contra "quienes intenten bloquear el proceso político y mantener el statu quo", incluso si son miembros del gobierno de transición, que apenas controla una parte del país.
El presidente somalí, Charif Cheij Ahmed, y su primer ministro, Abdiweli Mohamed Ali, formaban parte este jueves de la variada delegación somalí, junto con representantes de las regiones secesionistas de Puntland y Galmudug.
"Queremos tener de nuevo seguridad. Tenemos miedo del mañana", dijo el presidente, mientras que el jefe del Gobierno abogó por un plan Marshall, para ayudar al país a recobrar "la paz, la estabilidad y la normalidad".
Sin embargo, los insurgentes islamistas 'shebab' prometieron "combatir" los resultados de la conferencia internacional, y acusaron a los participantes de "mantener la estabilidad" que afecta al país desde hace dos décadas.
"Nunca transigiremos con nuestras creencias y nuestro objetivo de establecer un gobierno basado en la ley islámica", añadieron.
En la conferencia estaban representados unos cincuenta países de la región y varios Estados árabes u occidentales, así como la ONU, la Unión Africana, la Liga Árabe y la Unión Europea (UE).
En privado, numerosos diplomáticos subrayaron la fragilidad del proceso político tras el acuerdo marco cerrado por las partes somalíes el sábado pasado.
El proyecto prevé la formación en agosto de una Asamblea Constituyente encargada de definir la forma de un futuro Estado federal, y de preparar unas elecciones en una fecha aún indeterminada.
Entre los últimos avances figura la decisión de la ONU de elevar a 18.000 hombres el contingente de la fuerza africana en Somalia, AMISOM.
El despliegue de ésta y de otras fuerzas extranjeras, kenianas en el sur y etíopes en el centro, ha permitido hacer retroceder a los insurgentes islamistas, que abandonaron la capital Mogadiscio y perdieron el miércoles su bastión de Baidoa (suroeste), aunque siguen controlando varias regiones.
© ANP/AFP


















